El conmovedor caso de Punch: el macaco japonés y su peluche que reescribe las reglas del bienestar animal

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El drama de Punch, el macaco huérfano de Ichikawa, revela cómo el vínculo materno impacta el bienestar animal.

Punch, conocido popularmente como Punch pero cuyo nombre real es Panchi-Kun, es un macaco japonés nacido el 25 de julio de 2025 en el zoológico de Ichikawa, Japón. Su historia ha despertado el interés mundial por la mezcla de emoción y análisis científico que ha provocado en redes sociales y medios reconocidos, debido a las complejidades de su desarrollo y la manera en que se ha manejado su bienestar desde que fue rechazado por su madre poco después de nacer. Ante esa situación, los responsables del zoológico recurrieron a la alimentación artificial y a una crianza asistida para intentar darle a Punch las mejores oportunidades de supervivencia.

El caso de Punch se volvió todavía más relevante cuando, tras varios meses bajo el cuidado humano, fue reintroducido en el grupo de macacos del zoológico. La integración no fue sencilla: experimentó episodios de ansiedad, aislamiento y dificultades para relacionarse con otros miembros de su especie. De acuerdo con los especialistas citados por 90 Minutos, este tipo de comportamiento se asocia a la falta del vínculo materno durante las etapas primarias del desarrollo, aspecto esencial para la regulación emocional y para el aprendizaje de las complejas dinámicas sociales dentro de su grupo.

Para entender mejor el caso, el medio consultó a Laura Cubides, coordinadora de bienestar animal del Zoológico de Cali, quien enfatizó que Punch no busca reemplazar a su madre, sino estabilizarse física y emocionalmente. Según Cubides, Punch se comporta como un primate que intenta compensar la ausencia de los aprendizajes que usualmente se obtienen del contacto materno. La experta subrayó que cuando un animal joven pierde ese enlace, no solo deja de recibir calor, sino también pierde una pieza clave para su regulación emocional y socialización futura dentro del grupo.

Esta necesidad ha sido abordada por los cuidadores mediante estrategias como el uso de un peluche, que sirve como objeto de consuelo y espacio seguro para Punch. Cubides señala que no se debe retirar de golpe este tipo de apoyo; en lugar de ello, el proceso requiere paciencia, confiando en que Punch abandonará voluntariamente el peluche una vez haya ganado seguridad y acepte su lugar en el grupo. El proceso de integración, por tanto, es gradual y respetuoso de los ritmos propios del animal, evitando forzar tecnologías o afectos humanos en demasía.

En síntesis, el fenómeno viral que rodea a Punch trasciende la simple anécdota de un animal con peluche: representa un caso de estudio sobre comportamiento, resiliencia y bienestar animal, donde la intervención humana debe medirse cuidadosamente para no interferir con la naturaleza del desarrollo social y emocional de la especie.

¿Por qué es importante el contacto materno en el desarrollo social de los macacos?

La interrogante resulta especialmente relevante a raíz de las dificultades enfrentadas por Punch, quien al ser separado tempranamente de su madre mostró problemas para socializar y regular sus emociones una vez integrado a su grupo. Según lo explicado por la coordinadora de bienestar animal consultada por 90 Minutos, la pérdida del vínculo materno priva a los macacos jóvenes no solo del calor físico, sino de herramientas fundamentales para su estabilidad emocional y posición en la manada.

En los macacos y muchos otros mamíferos sociales, la relación con la madre proporciona un modelo de aprendizaje y regulación que afecta toda su vida en comunidad. Su ausencia puede traducirse en carencias que complican su inserción social e independencia. Este contexto evidencia la importancia de estrategias de intervención éticas y adaptativas cuando se cría a animales huérfanos en ambientes controlados.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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