Colombia cambia la mesa: así impactan los nuevos sellos y medidas contra la obesidad infantil

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El consumo de productos ultraprocesados en Colombia crece y el 25% de los niños ya presenta sobrepeso.

Colombia vivió un notable cambio en sus hábitos nutricionales en apenas unas generaciones. Mientras que en la década de los años setenta predominaba la delgadez, producto de una dieta basada en tradiciones rurales y de un estilo de vida activo, el inicio del siglo XXI trajo consigo un aumento preocupante de la obesidad en la población. Este giro se evidencia en los resultados de la Encuesta de Situación Nutricional (ENSIN) de 2015, citada por El Diario, que reveló que uno de cada cuatro niños colombianos entre los 5 y 12 años ya presentaba sobrepeso, lo que representa el 25% de la infancia en esa franja de edad.

Ante este escenario, las estrategias de salud pública han buscado frenar el avance del sobrepeso y la obesidad introduciendo mecanismos orientados a proteger a los consumidores. Carolina Piñeros, directora nacional de la organización RedPapaz, explicó durante su visita a Pereira que los sellos frontales de advertencia en los productos ultraprocesados son una herramienta clave. Inicialmente, se intentó utilizar sellos circulares; sin embargo, al carecer de evidencia sobre su efectividad, se sustituyeron por octágonos, con mayor respaldo científico para su comprensión por parte de los compradores.

Desde junio de 2024, estos sellos octagonales son obligatorios en Colombia. Según Piñeros, la experiencia y evaluaciones preliminares indican que no solo informan, sino que están influyendo en las decisiones de compra. No se prohíbe el consumo, sino que se favorece la adquisición de artículos con menos sellos o menos procesados, logrando un cambio en los hábitos sin coerción directa.

El etiquetado se complementa con el impuesto saludable a bebidas azucaradas y productos ultraprocesados que exhiben los sellos. Este gravamen busca que estos productos resulten menos económicos para incentivar la elección de alternativas más saludables, facilitando el acceso a opciones que favorezcan el bienestar y la prevención de enfermedades asociadas al exceso de azúcar y grasas.

Sin embargo, los desafíos son múltiples y estructurales. Según RedPapaz, la obesidad no se reduce a una elección personal, sino que está determinada por factores comerciales como la publicidad engañosa. Muchos productos se anuncian como saludables o ideales para el desayuno pese a sus altos niveles de azúcar y la presencia de sellos de advertencia. Existe, en este sentido, un proyecto de ley para regular la publicidad dirigida a menores y se trabaja para que las escuelas sean entornos alimentarios obligatoriamente saludables, evitando que quienes llevan frutas o alimentos naturales sean marginados socialmente.

Las dificultades no acaban allí. En el plano de la infraestructura, un problema grave es la falta de agua potable en algunas instituciones educativas y espacios públicos. Esta situación obliga a menudo a preferir bebidas azucaradas debido a su menor costo en comparación con el agua embotellada, perpetuando prácticas poco saludables entre los niños y jóvenes.

Finalmente, Piñeros señaló que la recolección de datos es vital para la toma de decisiones, pero la ausencia de nuevas ediciones de la encuesta ENSIN, por falta de voluntad política y la lentitud de los organismos involucrados, deja al país sin herramientas para dimensionar el impacto real de estas medidas. Sin evidencia actualizada, enfrentar la obesidad se vuelve aún más complejo, especialmente tras la pandemia, que pudo haber agudizado la tendencia al sedentarismo.

Se resalta, igualmente, la importancia de consumir exclusivamente agua para romper el ciclo de dependencia a bebidas azucaradas y ultraprocesadas, pues el ser humano, como recordó Piñeros, evolutivamente solo conocía la leche materna como bebida dulce.

¿Qué significa “sellos frontales de advertencia” en alimentos?
La introducción de los sellos frontales de advertencia en Colombia responde a la necesidad de advertir de manera simple al consumidor sobre el contenido alto de azúcar, sodio o grasas en productos ultraprocesados. Estos sellos, ahora con formato octagonal, buscan facilitar decisiones informadas sin prohibir, y su implementación se fundamentó en evidencia que respalda su utilidad para advertir con mayor claridad, según explicó Carolina Piñeros. La discusión sobre su eficacia sigue siendo relevante debido a que el cambio de hábitos alimentarios en la población, especialmente en la infancia, depende tanto de estos mecanismos de información como de regulaciones adicionales y de la capacidad de la sociedad para acceder a información nutricional confiable y actualizada. ¿Cómo podrían influir estos sellos en las tendencias nutricionales de los próximos años en Colombia?


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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