Volver al aula: los retos invisibles de los docentes para cuidar su voz, cuerpo y mente en el nuevo año escolar

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El año escolar inicia con altos retos físicos y emocionales para docentes: ¿cómo proteger su salud?

El regreso a las instituciones educativas marca, para docentes de colegios públicos y privados, una de las etapas de mayor desafío físico y emocional. Según un informe realizado por LA PATRIA tras consultar a la Escuela Colombiana de Rehabilitación, el arranque del año escolar implica un periodo inicial de planeación sin estudiantes, que antecede al reencuentro con las aulas lleno de responsabilidades tanto dentro como fuera del colegio. Bryan David Pinzón Porras, coordinador académico de Ciencias Transversales de la Escuela Colombiana de Rehabilitación, advierte que la transición tras el receso representa una de las temporadas con mayores exigencias psicosomáticas para los educadores.

El experto destaca que los docentes se enfrentan, desde el inicio del ciclo académico, a retos vinculados con la higiene vocal, la salud musculoesquelética y la gestión adecuada del estrés. Según Pinzón Porras y evidencia recogida en revistas como el Journal of Voice y estudios de la Cochrane Library, la prevención primaria es vital para disminuir riesgos de afectaciones propias de la profesión. Así, es fundamental que quienes enseñan a diario a miles de menores cuiden y mantengan medidas que preserven su bienestar integral.

Una de las problemáticas más frecuentes está relacionada con la voz. El uso constante en ambientes ruidosos incrementa el peligro de fatiga vocal y lesiones como nódulos, situación respaldada por datos del Journal of Voice y PubMed. Se recomienda una hidratación adecuada —beber agua cada 15 o 20 minutos—, pausas vocales tras largos periodos de habla, ejercicios de calentamiento y evitar forzar el tono. Estas estrategias buscan proteger la integridad de los pliegues vocales y evitar daños crónicos.

En cuanto a ergonomía y salud física, la docencia exige adaptarse a posturas prolongadas, ya sea de pie o sentados, y cargar materiales pedagógicos pesados. Esto puede derivar en dolor lumbar y trastornos musculoesqueléticos que afectan hasta el 60% del sector educativo según estudios referenciados por Cochrane Library. Para mitigarlo, se recomienda alternar posturas cada 45 minutos, usar calzado adecuado y practicar estiramientos y respiración consciente durante el día.

La gestión del estrés y la salud mental es otra preocupación destacada. El entorno escolar genera estrés crónico, y aproximadamente un 35% de los docentes presenta niveles clínicos de agotamiento emocional, ansiedad o depresión, superando la media nacional (WHO). Incorporar técnicas como mindfulness, establecer límites entre vida personal y laboral, y priorizar una correcta higiene del sueño son acciones clave que ayudan a reducir el desgaste emocional.

Finalmente, los hábitos nutricionales y de actividad física juegan un papel esencial en la salud docente. No saltarse comidas, priorizar un desayuno balanceado y realizar actividad física diaria —al menos media hora— aportan energía, concentración y bienestar general, factores fundamentales para enfrentar la demanda mental y física de la profesión.

Las cifras recopiladas en artículos científicos y reportes de la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud (WHO) subrayan, así, la necesidad de implementar recomendaciones sencillas pero efectivas para el cuidado integral del profesorado, llamando la atención sobre la importancia de la prevención para quienes sostienen, desde las aulas, la formación de nuevas generaciones.

¿Por qué la disfonía es una afección tan común entre los docentes?

La disfonía, o trastorno de la voz, resulta frecuente en profesionales que emplean su voz como principal herramienta de trabajo, siendo los maestros un grupo particularmente vulnerable. En ambientes escolares, el uso intensivo de la voz en condiciones de ruido constante y la demanda de hablar durante muchas horas al día contribuyen al desarrollo de lesiones e inflamación de los pliegues vocales.

Además, la falta de pausas y el no incorporar rutinas de cuidado vocal incrementan la probabilidad de experimentar fatiga y daños persistentes. Este fenómeno, documentado por publicaciones especializadas como el Journal of Voice, destaca la importancia de una prevención activa para salvaguardar la salud vocal de los educadores.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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