¿Sabías que tu piel necesita protección solar incluso frente a pantallas y dentro de la oficina?
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Visitar sitio¿Sabías que la luz de pantallas y la radiación en interiores también afecta tu piel todos los días?
El retorno a la presencialidad, ya sea en oficinas o aulas de clase, ha significado para muchas personas un considerable aumento en las horas frente a pantallas de computadores, tabletas y teléfonos celulares. Esta exposición tecnológica, sumada a los desplazamientos urbanos y la iluminación artificial característica de los espacios cerrados, representa un escenario en donde la piel enfrenta estímulos constantes a lo largo del día. Tradicionalmente, la protección solar se ha percibido como una necesidad exclusiva de actividades al aire libre o de vacaciones, sin embargo, evidencias científicas indican que la piel sigue recibiendo dosis significativas de radiación, incluso dentro de ambientes interiores.
En respuesta a estos hallazgos, la Unión Europea fortaleció sus normativas en materia de fotoprotección, exigiendo que los bloqueadores solares ofrezcan una protección frente a los rayos ultravioletas tipo A (UVA) equivalente por lo menos a un tercio del Factor de Protección Solar (SPF, por sus siglas en inglés). Esta medida busca establecer un equilibrio entre los efectos nocivos inmediatos y el daño acumulativo, ya que se ha comprobado que la radiación UVA —causante del envejecimiento prematuro y de manchas en la piel— está presente incluso durante los días nublados y actúa de manera constante sin importar la estación del año.
Las tendencias de consumo en América del Sur evidencian una mayor preocupación por el cuidado diario de la piel. Según datos de Euromonitor, la categoría de productos de protección solar creció un 27,6% en los últimos años, impulsada por una población cada vez más consciente de la importancia de resguardar la salud cutánea. Para los próximos meses, se prevé un aumento regional del 6,1% en este mercado, lo que ratifica a la fotoprotección como una práctica prioritaria.
Ante este escenario, empresas como BASF intensifican sus esfuerzos en colaboración con la industria para perfeccionar la estabilidad y la eficacia de las fórmulas de protectores solares. También buscan optimizar su seguridad y minimizar el impacto ambiental de estos productos. Lina Joya, líder de marketing para el negocio de Cuidado Personal de BASF, enfatiza que la exposición solar no depende únicamente de actividades de ocio: en actividades cotidianas, la piel se somete a radiación constante, aún al interior de edificios.
A partir de este consenso científico y regulatorio, surge la recomendación de elegir protectores solares de amplio espectro —capaces de bloquear tanto UVA como UVB— como parte indispensable de la rutina diaria. Para quienes trabajan o estudian durante jornadas largas frente a pantallas, la fotoestabilidad, es decir, la capacidad del protector solar de mantener su eficacia ante la exposición continua a la luz, es un criterio esencial. Expertos y organismos internacionales sugieren reaplicar el producto al menos tres veces al día para lograr una protección efectiva.
No debe pasarse por alto la importancia de proteger áreas que frecuentemente se olvidan, como orejas, cuello, manos y hombros, las cuales reciben radiación directa al igual que el rostro. Asimismo, se recomienda complementar el uso de bloqueador solar con accesorios como gafas que protejan de la radiación ultravioleta. Adoptar estos hábitos de cuidado de la piel debe ser tan natural como otras acciones cotidianas en favor de la salud, como la corrección de la postura o la higiene visual, eligiendo siempre el producto más adecuado al tipo y necesidades particulares de la piel, sin importar el entorno o la época del año.
¿Qué significa “fotoestabilidad” en los protectores solares y por qué es relevante?
La fotoestabilidad es un término clave en el contexto de la protección solar. Hace referencia a la capacidad de un protector solar para mantener su eficacia y características después de estar expuesto a la luz —ya sea solar o artificial— por periodos prolongados. Según lo documentado por expertos y lineamientos internacionales mencionados en el artículo, un producto fotoestable no pierde rápidamente su efecto protector con la exposición diaria, lo que resulta fundamental para quienes se enfrentan a fuentes de luz constantes, como pantallas o iluminación de oficinas.
La relevancia de la fotoestabilidad radica en que garantiza una protección sostenida durante toda la jornada laboral o de estudio, especialmente con jornadas extendidas delante de computadores y dispositivos electrónicos. Al elegir protectores solares con alta fotoestabilidad y reaplicarlos de manera adecuada, se incrementa la probabilidad de mantener la piel a salvo de los daños de la radiación, tanto en interiores como exteriores, contribuyendo así a una salud cutánea integral.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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