¿Fractura o solo un golpe? Claves para saber si tu hijo necesita rayos X tras una caída infantil
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Visitar sitio¿Sabías que una fractura en niños puede pasar desapercibida e imitar un simple golpe? Descubre cómo detectarla.
Uno de los retos más complejos para madres y padres es distinguir el tipo de lesión que sufre un niño tras una caída cotidiana: ¿se trata simplemente de un golpe, o podrían enfrentar una fractura sin saberlo? Una imagen ampliamente difundida plantea que los huesos infantiles solo se rompen si hay un fuerte estrépito, como ocurre en los adultos. Sin embargo, según explica la gerente de Rayos X en Siemens Healthineers, Vanina Weisbek, esto no corresponde del todo a la realidad biológica de los pequeños.
Los huesos de los niños, por ser más porosos y flexibles, experimentan fracturas denominadas en “tallo verde”, nombre que hace referencia al modo en que una rama fresca se dobla y se agrieta solo por un lado. Este fenómeno provoca que muchas lesiones sean menos evidentes para el ojo no entrenado, permitiendo que fracturas sutiles se confundan con contusiones superficiales. Aquello representa un peligro si se pospone la asistencia médica o se opta únicamente por remedios caseros.
El uso de radiografías cobra entonces una importancia singular. Aunque el tacto o la observación sean herramientas de primera línea para la familia, la presencia de cartílagos de crecimiento en los extremos de los huesos infantiles —estructuras invisibles para métodos caseros y fundamentales para un desarrollo sano— exige un diagnóstico más certero. Weisbek sostiene la necesidad de contar con tecnologías que permitan visualizar esas fisuras imperceptibles, empleando dosis mínimas de radiación.
El diagnóstico precoz es crucial, dada la diferencia entre un esguince y una fractura: mientras el primero afecta los ligamentos, el segundo compromete la estructura ósea. En los niños, los ligamentos pueden ser incluso más resistentes que el cartílago en desarrollo, por lo que lesiones menores en adultos podrían ser fracturas en infantes, como suele ocurrir en torceduras de tobillo.
Para orientar a quienes cuidan niños, los expertos proponen tres señales clave antes de decidir actuar por cuenta propia: una deformidad visible o bultos anormales en la extremidad lesionada; incapacidad funcional, es decir, el rechazo del niño a mover, sostener objetos ligeros o apoyar la extremidad tras un periodo de calma; y dolor específico y agudo al ejercer presión directa sobre el hueso, no sobre el músculo cercano. Estos indicios requieren pronta evaluación médica.
Las autoridades médicas advierten que retrasar la consulta, bajo la creencia de que la hinchazón cederá por sí sola, puede tener consecuencias negativas en el crecimiento óseo y funcionalidad futura. Por ello, la detección oportuna con apoyo de imágenes diagnósticas se considera el estándar indicado, y la reacción proactiva de los padres o cuidadores es la mejor herramienta para el bienestar de los menores.
¿Cuál es la diferencia entre fractura en tallo verde y una fractura común? - Esta pregunta surge frente a la confusión habitual sobre cómo se rompen los huesos de los niños en comparación con los adultos. Una fractura común, en lenguaje médico, implica la ruptura total del hueso generando dos o más fragmentos separados, como suele verse en personas adultas. En cambio, la fractura en tallo verde afecta solo una parte de la estructura ósea (se dobla y se agrieta de un lado), característica propia de los huesos infantiles por su flexibilidad. Entender esta diferencia permite a padres y cuidadores buscar ayuda médica oportuna y no subestimar lesiones aparentemente leves, pavimentando el camino para una recuperación más rápida y segura.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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