Claudicación, frío en las piernas y riesgo oculto: señales que alertan sobre la enfermedad arterial periférica

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¿Sabías que una enfermedad silenciosa puede llevar a amputaciones si no se detecta a tiempo?

La aterosclerosis es un proceso central en el desarrollo de diversas enfermedades cardiovasculares que afectan el corazón, el cerebro y las extremidades. Esta condición limita el flujo de oxígeno y nutrientes a través de las arterias, lo cual puede ocasionar síntomas como dolor, entumecimiento y heridas de difícil cicatrización. En situaciones avanzadas, existe incluso riesgo de amputación debido a la grave afectación de la circulación. A pesar de su relevancia en la salud pública, la enfermedad arterial periférica (EAP) suele pasar desapercibida en sus etapas iniciales. De acuerdo con el cirujano vascular y endovascular Alberto Muñoz Hoyos, muchas personas desconocen que padecen EAP, lo que retrasa el diagnóstico y eleva la probabilidad de que aparezcan complicaciones serias.

Cuando la enfermedad comienza a manifestarse, el síntoma más representativo es la claudicación intermitente, es decir, un dolor en los músculos de las piernas que surge al caminar y desaparece al reposar. Otros signos de alerta pueden incluir una sensación de frío en la piel, alteraciones en la coloración, menor crecimiento del vello o de las uñas y la presencia de úlceras que no cicatrizan. La detección temprana es fundamental y puede ejecutarse mediante una exploración clínica junto con el uso del índice tobillo-brazo (ITB), una medición sencilla y no invasiva que ayuda a identificar obstrucciones arteriales.

En los casos en que la enfermedad se encuentra en fases más avanzadas, los especialistas pueden solicitar estudios adicionales como la ecografía Doppler o la angiografía, herramientas que permiten precisar el nivel y la gravedad del daño arterial. Los principales factores de riesgo asociados a la EAP son el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión arterial, niveles elevados de colesterol, obesidad y envejecimiento. Además, aspectos como la herencia familiar y el sedentarismo incrementan el peligro, y cuando varios de estos factores se combinan, el riesgo de desarrollar la enfermedad y sufrir eventos cardiovasculares mayores, como infartos o accidentes cerebrovasculares, se multiplica.

Respecto al abordaje terapéutico, el especialista Alberto Muñoz, director científico de la Clínica Vascular de Bogotá, resalta la importancia de la intervención temprana y de un manejo integral en los pacientes. En las etapas iniciales, abandonar el tabaco, mantener una alimentación equilibrada, practicar actividad física y controlar el peso son esenciales. Al mismo tiempo, es prioritario tratar condiciones coexistentes como la diabetes, la hipertensión y la hipercolesterolemia, empleando medicamentos cuando sea necesario, incluidos fármacos antiplaquetarios para evitar coágulos y específicos para mejorar la circulación y aliviar la claudicación.

En situaciones de mayor complejidad, cuando hay una obstrucción arterial severa, pueden requerirse intervenciones especializadas como la angioplastia con colocación de stents o la cirugía de bypass, cuyo fin es restablecer el flujo sanguíneo y prevenir la amputación. A pesar de las opciones terapéuticas, la clave sigue siendo la prevención y la educación. Incrementar la conciencia acerca de los síntomas, los factores de riesgo y la importancia de los chequeos médicos periódicos puede marcar la diferencia entre un pronóstico favorable y la aparición de complicaciones. Así, la EAP representa una amenaza silenciosa pero, al mismo tiempo, prevenible, donde la detección precoz y hábitos saludables pueden mejorar de manera significativa la calidad de vida.

¿En qué consiste el índice tobillo-brazo (ITB) y por qué es importante para el diagnóstico de la EAP? El índice tobillo-brazo (ITB) es una medición médica que compara la presión arterial en los tobillos con la que se toma en los brazos. Este procedimiento, que no causa molestias ni requiere métodos invasivos, constituye una prueba fundamental para identificar obstrucciones en las arterias de las piernas. Se utiliza principalmente en la atención primaria para detectar la enfermedad arterial periférica antes de que aparezcan síntomas graves.
Este índice resulta de gran valor clínico porque, al detectar obstrucciones en etapas tempranas, se pueden iniciar cambios en el estilo de vida y manejos médicos que ayudan a evitar la progresión de la enfermedad y las complicaciones, optimizando el pronóstico y la calidad de vida del paciente.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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