El streamer Clavicular colapsa en vivo y expone los peligros del looksmaxxing extremo en redes sociales
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Visitar sitioClavicular desata debate global tras colapsar en vivo: ¿Hasta dónde arriesgar por la fama y la belleza?
El pasado martes, Braden Peters, conocido en internet como Clavicular, protagonizó un alarmante episodio ante miles de espectadores al transmitir en directo desde un centro comercial de Miami. Durante la transmisión, Clavicular comenzó a mostrar claros signos de agotamiento extremo: sus ojos se cerraban, su cabeza caía y apenas podía articular palabras. Antes de que uno de sus acompañantes le ofreciera una pastilla de Adderall, la transmisión se cortó repentinamente. Las redes sociales pronto se inundaron de imágenes en las que se veía al joven siendo llevado en brazos hasta un coche. Esa misma noche, Peters fue ingresado en el Hospital Jackson Memorial de Miami.
A sus 20 años, Clavicular es el rostro más visible de la comunidad conocida como Looksmaxxing, un movimiento en línea que impulsa la mejora física a cualquier costo. Según The New York Times, Peters, criado en una familia de clase media en Nueva Jersey, comenzó a experimentar con testosterona a los 14 años durante el confinamiento por la pandemia, adquiriéndola por internet y manteniendo su suministro a pesar de los intentos de sus padres por impedirlo. Describió a su familia como resignada ante la imposibilidad de detener su “ascenso”.
Clavicular no alcanzó la popularidad mediante talentos convencionales. Su fama provino de ser la encarnación de una ideología que antepone la apariencia física como el valor supremo. Pasó de administrar foros de Looksmaxxing a participar en podcasts y transmisiones con figuras de ideologías conservadoras y del espacio conocido como la “manosfera”, como Andrew Tate y Nick Fuentes. El auge de sus seguidores en plataformas como TikTok, Instagram y X se potenció por el trabajo de un ejército de editores que creaban y viralizaban clips de sus intervenciones. De acuerdo con el Times, en enero de este año, reportó ingresos de 133.000 dólares solo en la plataforma de streaming Kick.
El cuerpo de Clavicular se ha convertido en su principal contenido: ha practicado bonesmashing —fracturar los huesos de la cara con la esperanza de afilar sus rasgos—, admitido el uso de metanfetaminas para mantener un físico delgado y recurrido a esteroides de uso veterinario, además de consumir una variedad de fármacos y suplementos. Ha declarado en GQ que su cuerpo dejó de producir testosterona naturalmente y que sospecha de su propia infertilidad.
El fenómeno Looksmaxxing, según información de El Colombiano, abarca desde rutinas básicas de autocuidado (softmaxxing) hasta intervenciones extremas y peligrosas (hardmaxxing), como cirugías y consumo de hormonas sin supervisión médica. Esta tendencia surgió en foros masculinos ligados al universo incel, donde la belleza se considera clave del éxito social y sexual. Su lenguaje y términos han trascendido a la cultura popular: en la última ceremonia de los Oscar, el presentador Conan O’Brien bromeó sobre “hostmaxxing”.
Al día siguiente de ser hospitalizado, Clavicular reapareció en público como anfitrión de un club junto al rapero Blueface, prometiendo dejar las sustancias aunque reconociendo las dificultades para salir del ciclo, cuestionándose si lograría mantener su carisma sin ellas. Su publicista, Mitchell Jackson, manifestó al New York Times que Braden lucha con la adicción y condicionó su representación a que inicie tratamiento. El periodista Matt Shea, citado en el mismo medio, alerta sobre el trasfondo de este fenómeno: modelos como el de Clavicular ofrecen una “solución” a jóvenes que han sido convencidos de su insuficiencia, a costa de su salud mental y física.
¿Qué es el bonesmashing y por qué representa un riesgo para la salud?
El bonesmashing, mencionado en el texto, es una práctica dentro de la comunidad Looksmaxxing en la que las personas golpean repetidamente los huesos de su rostro con el objetivo de alterar y endurecer permanentemente sus rasgos faciales. Esta técnica se basa en la creencia de que pequeños traumatismos controlados estimularían el remodelado óseo, afilando la mandíbula o los pómulos.
Esta práctica representa serios riesgos: puede provocar fracturas, lesiones nerviosas, infecciones y daños irreversibles. Como expone el caso de Clavicular, recurrir a extremos para modificar la apariencia física, sin supervisión médica, puede tener consecuencias graves tanto a corto como a largo plazo. ¿Podría crecer el impacto de estas tendencias peligrosas a medida que más jóvenes buscan modelos de belleza en línea?
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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