Rusia bloquea WhatsApp y obliga a migrar a Max: ¿nuevo avance tecnológico o control total digital?
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Visitar sitioRusia bloquea WhatsApp y obliga a migrar a Max, una app sin cifrado; ¿qué riesgos implica este cambio?
La decisión del gobierno ruso de bloquear el acceso a WhatsApp, la popular aplicación de mensajería propiedad de Meta, marca un punto de inflexión en la regulación de las comunicaciones digitales en el país. Según el Kremlin, la medida responde a la negativa de WhatsApp de cumplir con la legislación local. El portavoz oficial, Dmitry Peskov, afirmó que la plataforma incumplió normas rusas, motivo por el cual se procedió a su bloqueo e implementación inmediata. Paralelamente, Rusia ha instado a que los millones de usuarios migren a Max, un servicio de mensajería de desarrollo nacional.
Max, apoyado por el gobierno y lanzado por la empresa rusa de redes sociales VK, carece de cifrado de extremo a extremo. Mientras que activistas y defensores de derechos humanos califican a esta alternativa como una posible herramienta de vigilancia, el gobierno la promociona como una "súper aplicación" similar a populares plataformas chinas, que promete múltiples funciones, como acceso a servicios estatales o pedidos en línea. La presión oficial para su adopción es notoria: a partir de septiembre de 2025, será obligatoria en todos los dispositivos electrónicos nuevos.
Desde finales de 2025, los usuarios rusos enfrentan progresivas restricciones en WhatsApp y otras aplicaciones como Telegram. Roscomnadzor, el ente regulador de comunicaciones ruso, excluyó los dominios de WhatsApp y otros servicios internacionales del Sistema Nacional DNS, imposibilitando su funcionamiento. Los usuarios han reportado desde hace meses dificultades para enviar archivos multimedia y, ante la limitación de velocidad, deben buscar alternativas como WhatsApp Web para mantener la comunicación.
Por su parte, WhatsApp lamentó la decisión, calificándola de retroceso que afecta los derechos de más de 100 millones de usuarios en Rusia, limitando su privacidad y seguridad. Telegram también ha sufrido acciones similares; el Tribunal Taganski de Moscú impuso a la aplicación una multa significativa y ralentizó su servicio, citando incumplimiento de regulaciones al no eliminar contenidos prohibidos. A pesar de los intentos previos de bloquearla, la aplicación persistió en funcionamiento gracias al uso de servidores proxy.
La reacción de la sociedad civil ante estas medidas ha sido diversa. Desde figuras religiosas, como el sacerdote Aleksandr Mikushin, que invitó a orar por el mantenimiento del diálogo y la libre comunicación, hasta usuarios que mostraron su desacuerdo con lo que consideran una imposición y un control excesivo. Algunas escuelas y empleadores han exigido a padres y empleados migrar a Max para gestionar actividades y comunicaciones cotidianas, lo que para muchos refleja un ambiente de presión institucionalizada y vigilancia.
Defensores de derechos humanos sostienen que estas restricciones responden a una estrategia del Kremlin para aumentar el control y la supervisión del acceso a internet. El objetivo, según críticos consultados por la AFP, es incrementar la capacidad del Estado ruso para rastrear y administrar las comunicaciones digitales, lo que podría aislar técnicamente al país y dificultar la interacción con rusos en el extranjero. Sin embargo, voces como la de Vilgelm, ingeniero moscovita entrevistado por AFP, sugieren que el peso internacional de Rusia evita una desconexión total similar a la de países como Corea del Norte.
La transición forzada hacia Max, que según cifras oficiales ya cuenta con 75 millones de usuarios para diciembre, plantea serias dudas sobre la seguridad digital, dado que carece de un sistema de cifrado robusto. Tanto críticos como usuarios expresan su preocupación ante el riesgo de que sus conversaciones puedan ser fácilmente interceptadas o leídas por terceros.
¿Por qué es importante el cifrado de extremo a extremo en aplicaciones de mensajería?
El cifrado de extremo a extremo es fundamental en servicios de mensajería, ya que protege las conversaciones de accesos no autorizados. Este sistema asegura que solo el emisor y el receptor puedan leer los mensajes, impidiendo que terceros, incluso la propia aplicación, intercepten o descifren el contenido. La ausencia de esta protección, como ocurre en la aplicación Max, significa que las comunicaciones pueden ser monitorizadas por entidades externas, lo que incrementa el riesgo de vigilancia y vulnerabilidad para los usuarios.
La importancia de este tipo de cifrado radica en la defensa de la privacidad personal y la seguridad en contextos donde la libre expresión puede estar limitada. Tal como reflejan las preocupaciones de activistas y usuarios citados por agencias como AFP, la pérdida de esta herramienta podría derivar en un ambiente donde las comunicaciones privadas, ya sean personales o profesionales, están sujetas al control estatal o a filtraciones no autorizadas.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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