Este lunes 20 de julio de 2026, el Capitolio Nacional se convierte en el epicentro de la política colombiana con la instalación oficial del Congreso de la República para el periodo constitucional 2026-2030. La jornada, que marca el inicio del ejercicio legislativo de los nuevos senadores y representantes a la Cámara, cuenta con una importancia política particular, pues se trata de la última instalación de sesiones que lidera el presidente Gustavo Petro antes de entregar el poder al mandatario electo, Abelardo De La Espriella, el próximo 7 de agosto.
Los ojos de la opinión pública y de los sectores políticos están puestos, primordialmente, en la elección de la presidencia del Senado. Aunque las proyecciones iniciales apuntaban a una mayoría consolidada en torno al senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, quien contaría con el respaldo de bloques significativos como el Partido Liberal, el Partido Conservador, Cambio Radical, la Alianza Verde y Salvación Nacional, el escenario aún mantiene incertidumbre. En el otro extremo, el Centro Democrático ha oficializado la candidatura del senador Honorio Henríquez, quien busca disputar la dignidad y liderar la agenda legislativa durante el primer año de este periodo. La conformación de estas mesas directivas será el primer termómetro para medir las fuerzas y las alianzas reales con las que contará el nuevo gobierno de De La Espriella para tramitar sus iniciativas en el Capitolio.
La agenda protocolaria para esta jornada es estricta y está diseñada para formalizar la nueva composición del Legislativo. El cronograma establecido comprende nueve puntos clave que se desarrollan a lo largo de la tarde: se inició con el llamado a lista de los congresistas y el nombramiento de las Comisiones Protocolarias. Tras los honores al Himno Nacional de la República de Colombia, se procede a las palabras del saliente presidente del Congreso, Lidio García, quien dará paso al acto central: la instalación del Periodo de Sesiones Ordinarias por parte del jefe de Estado, Gustavo Petro.
Este discurso presidencial cobra una relevancia histórica, no solo por el contexto del cambio de mando, sino por el tono que adoptará el mandatario saliente ante un Congreso que, en su mayoría, se perfila como un contrapeso a su visión política. Posterior a la intervención presidencial, se dará espacio a las vocerías de los partidos y movimientos políticos que se han declarado en oposición, un momento crucial para escuchar la postura crítica frente a la administración que termina.
Finalmente, la jornada cerrará con los actos de formalización: la toma de juramento y posesión del presidente de la junta preparatoria ante sus miembros, seguida de la posesión de la totalidad de los congresistas elegidos para el periodo 2026-2030. Con la lectura y aprobación del acta de la sesión de instalación, quedará oficialmente conformado el nuevo Legislativo. Este Congreso tiene ante sí el reto de definir los debates sobre las reformas y políticas de Estado que el país discutirá en los próximos años, en un escenario político que se renueva bajo la expectativa de la transición presidencial de agosto.