¿Quiéren desbancar a Álvaro Uribe? Así sería el plan de congresistas cercanos a De la Espriella
El Centro Democrático rompió relaciones con Enrique Gómez tras constantes descalificaciones, marcando un profundo distanciamiento político de cara al futuro.
La fractura en los sectores de la centroderecha colombiana ha llegado a un punto de no retorno. El Centro Democrático emitió un contundente comunicado titulado “Sobre Enrique Gómez”, en el que formaliza el fin de cualquier puente político con el líder de Salvación Nacional. La decisión se toma tras una prolongada escalada de tensiones que incluyó cuestionamientos directos a la campaña presidencial de Paloma Valencia y, de manera más reciente, señalamientos frontales hacia el legado y la figura del expresidente Álvaro Uribe, marcando un cisma definitivo de cara a la planeación de las elecciones regionales.
La animadversión entre ambos sectores no emergió de la noche a la mañana. El primer chisporroteo ocurrió en enero, cuando Salvación Nacional decidió marginarse de la Gran Consulta por Colombia, desatando críticas del uribismo a las que Gómez replicó con dureza. El pulso se intensificó en febrero con la sorpresiva renuncia de José Félix Lafaurie al Centro Democrático —quien cuestionó la existencia de “castas” en el partido— para sumarse posteriormente a Salvación Nacional y coavalar la aspiración presidencial de Abelardo De La Espriella.
Sin embargo, el punto de quiebre definitivo estalló a comienzos de septiembre, cuando Enrique Gómez sacudió el tablero al afirmar en una entrevista con la periodista Eva Rey que el expresidente Álvaro Uribe podía ser considerado un “socialdemócrata”, criticando lo que denominó un “crecimiento desaforado del Estado” durante sus administraciones. La confrontación verbal escaló hasta las descalificaciones en redes sociales, donde el partido tildó al dirigente de “bravo en redes, pero una oveja en el Congreso”.
La escalada de tensiones y el posterior portazo del uribismo generaron inmediatas reacciones y análisis en los medios de comunicación. En los micrófonos de Blu Radio, varios analistas diseccionaron las fichas de este ajedrez político y las tensiones ocultas detrás de las alianzas.
Para Felipe Zuleta, el trasfondo de las fricciones también respondía a pulsos de poder y exigencias previas: “Si de acá a enero no había burocracia se iba a romper la coalición”, advirtió el analista sobre la fragilidad de los acuerdos en juego.
Por su parte, Luis Ernesto Gómez profundizó en la estrategia electoral del bloque afín a Abelardo De La Espriella y su relación con el partido de Uribe, señalando que los ataques respondían a un cálculo de supervivencia y disputa territorial: “Llamar la participación de un partido de gobierno burocracia como si eso fuera ilegal o indebido es realmente no saber cómo funcionan las democracias. No conozco un solo miembro del Centro Democrático que sea de gobierno. Es muy fácil hacer un análisis de lo que está pasando entre el uribismo y el abelardismo. Si algo ha hecho el senador Enrique Gómez es entender a Abelardo de la Espriella es que todos sus aliados le han dado al expresidente Uribe, era a Paloma Valencia a la que tenían que derrotar y es a los del Centro Democrático a los que tienen que derrotar en las elecciones regionales. Así ganaron la presidencia”, puntualizó.
En la misma línea, Sofía Araújo analizó las tensiones en torno a la autonomía en los nombramientos y el desgaste de las ofensivas públicas: “El presidente De la Espriella llega a discreción a nombrar quien quiera, pero él no tiene ninguna obligación de darles puesto al Centro Democrático. Ellos son partido de gobierno porque son afines al Gobierno. Yo espero que esas ofensivas solo hacen daño”, aseveró en la mesa de trabajo de la emisora.
La tensión acumulada desembocó en el comunicado oficial del lunes, donde el partido de Uribe sentenció que se cansó de las “constantes descalificaciones” y de la actitud displicente de Gómez, cerrando de manera tajante la puerta a cualquier coalición con sectores que buscan polarizar. Voces del partido, como el senador Óscar Villamizar, arreciaron contra el dirigente comparando sus constantes giros políticos con los de figuras como Roy Barreras.
Mientras Salvación Nacional explora caminos propios de cara a los comicios territoriales de 2027, el divorcio político deja abierta una profunda incógnita sobre cómo se reconfigurará el mapa de la derecha en las regiones y si esta fractura facilitará el terreno para la oposición en los territorios.
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