Quiénes son ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’, las dos caras de una costosa moneda para Gustavo Petro

Nación
Tiempo de lectura: 10 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2025-11-29 13:51:58

Los dos cabecillas disidentes le han causado en los últimos días al mandatario sendos escándalos que se suman al 'top' de los más delicados de su Gobierno.

Se podría decir no que son hermanos de sangre, sino ‘en’ sangre. Alexánder Díaz Mendoza, alias ‘Calarcá Córdoba’, y Néstor Gregorio Vera Fernández, alias ‘Iván Mordisco’, crecieron en las Farc con unos pocos años de diferencia, trasegaron por los andurriales de la lucha armada, lactaron de la ideología marxista y aprendieron bien las artimañas de ese tipo de delincuencia. Debieron fortalecer su fraternidad desde 2012, cuando esa guerrilla comenzó las negociaciones de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos, pero trece años después sostienen un acre enfrentamiento a muerte y, cada uno por su lado, tienen en aprietos al presidente Gustavo Petro.

Los dos ingresaron en distintos momentos a las Farc cuando eran menores de edad, una de las razones por las que hoy, como señores de la guerra, no sientan el menor remordimiento por llevar niños a sus filas (esa es una de las perversas dinámicas con las que se alimenta el conflicto colombiano) y parapetarse detrás de ellos esperando disuadir a las Fuerzas Militares de que no los bombardeen. El primero en irse al monte fue ‘Iván Mordisco’, nacido en El Peñón (Cundinamarca) en 1974, y después ‘Calarcá Córdoba’, nacido en Mesetas (Meta), en 1983. El primer frente en el que ‘Mordisco’ tuvo algún reconocimiento fue el 39, mientras que el que marcó el inicio de ‘Calarcá’ fue el 40, ambos en el oriente del país.

‘Mordisco’ y ‘Calarcá’ tienen dos orígenes parecidos

El que se convirtió primero en comandante fue ‘Mordisco’, cuando se hizo cargo del Frente Primero de las Farc ‘Armando Ríos’. Encabezó esa poderosa estructura junto a Miguel Botache Santillana, alias ‘Gentil Duarte’, entre 2012 y 2016, es decir, desde la apertura de los diálogos de paz entre esa guerrilla y el gobierno de Santos y la firma del Acuerdo de Paz. Pero precisamente por eso cobró más notoriedad ‘Mordisco’: él y ‘Gentil Duarte’ fueron los primeros comandantes en tomar distancia de las negociaciones de paz.

En el periodo inmediato a la firma del Acuerdo, la Fundación Ideas para la Paz (FIP) caracterizó a esos dos jefes y estableció claras diferencias: una cosa era hablar en ese momento de las disidencias cuyos líderes “fueron reconocidos comandantes con amplia experiencia en lo político y lo militar” (como ‘Gentil Duarte’ y ‘Euclides Mora’), que seguían “haciendo un importante trabajo social y político de masas”, apelaban a “los principios fundacionales y reivindicaciones históricas” de las Farc, establecieron “pactos de no agresión” y se articularon con otras disidencias.

Y otra cosa “muy distinta” era hablar de las disidencias bajo el mando de cabecillas que “se caracterizan por tener un perfil más criminal” (como ‘Iván Mordisco’), perseguir “a sus antiguos compañeros desmovilizados”, tener “una actitud frente a la población más predatoria e intimidante”, y caracterizarse porque “su identidad y reivindicaciones políticas e ideológicas son difusas y no tienen una posición clara frente al acuerdo de paz”.

Para ese entonces, ‘Calarcá’, que en el 2013 se había convertido en el tercero al mando del Frente 40, sí se incorporó al proceso de paz, pero luego lo abandonó y retomó las armas bajo el mando de ‘Gentil Duarte’, que había fundado el Estado Mayor Central (EMC), para InSight Crime, “una federación de grupos disidentes de las Farc, a través de la cual logró controlar buena parte del tráfico de drogas entre Colombia y Venezuela”. Su segundo al mando fue ‘Mordisco’. A partir de ahí, ‘Calarcá’ y ‘Mordisco’ estuvieron más cerca, unidos por la idea de ser la primera disidencia de las Farc que surgió, y el propósito de agrandarla para seguir el camino de la guerra que dejaron los desmovilizados.

En mesa de diálogo de Gustavo Petro, rompen ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’

Con ‘Gentil Duarte’ asesinado en Venezuela en 2022, ‘Calarcá’ asumió el liderazgo del bloque ‘Jorge Suárez Briceño’ del EMC, y pese a que él y ‘Mordisco’ habían rechazado las negociaciones con las antiguas Farc (‘Calarcá’ como desertor de la paz y ‘Mordisco’ reacio desde antes de la firma del Acuerdo), el presidente Petro los sentó en una mesa de negociación con su Gobierno dentro de la idea de “paz total”.

Pero en abril de 2024, Petro suspendió el cese al fuego con el EMC en Cauca, Valle del Cauca y Nariño, y eso desató una división interna: la facción del EMC leal a ‘Mordisco’ se negó a continuar dialogando si no se reactivaba el cese al fuego en todo el país, mientras que la de ‘Calarcá’ mantuvo los diálogos pese a la suspensión parcial. De esta fractura surgió la nueva facción, el Estado Mayor de los Bloques y el Frente (EMBF) encabezada por ‘Calarcá’.

‘Mordisco’ acusó a ‘Calarcá’ de liderar a los “fraccionalistas”, un “sector descompuesto” que había “asaltado la mesa de diálogo”, al autoproclamarse delegados para legitimar una facción que, según ‘Mordisco’, estaba en proceso de fragmentación de tiempo atrás. De ahí en adelante la relación entre las dos facciones ha sido a bala, principalmente en los departamentos de Guaviare, Caquetá, Meta y Vaupés, con efectos también en otras regiones como el Catatumbo y el Cauca.

A las dos disidencias, el Gobierno les da un trato diferencial: pese a que la de ‘Calarcá’ ha cometido crímenes como el asesinato de 13 policías en un helicóptero en Anorí (Antioquia), el presidente Petro la mantiene en la mesa de diálogo, mientras que a ‘Mordisco’ le declaró la guerra, lo trata de traqueto y lo bombardea. Con todo, las dos disidencias, en medio de las circunstancias que les ha tocado enfrentar, crecen y se consolidan.

Disidencias de ‘Mordisco’ y ‘Calarcá’ crecen, cada una por su lado

En una alerta temprana de enero de este año, la Defensoría del Pueblo señaló que al EMBF comandado por ‘Calarcá’ lo integran el bloque ‘Jorge Suárez Briceño’ (con los frentes ‘Iván Díaz’, ‘Darío Gutiérrez’, ‘Rodrigo Cadete’, ‘John Linares’, ‘Gaitán Gutiérrez’, ‘Éver Castro’, ‘Raúl Reyes’ y el móvil ‘Jaime Rodríguez’); y ‘Mordisco’ comanda el denominado Estado Mayor Central (EMC), con el bloque Amazonas ‘Manuel Marulanda Vélez’ (con los frentes ‘Primero Armando Ríos’, ‘Carolina Ramírez’, ‘Héroes de Marquetalia’, ‘44 Antonio Ricaurte’, ‘Amazonas Jhonier Arenas’ y ‘39 Arcesio Niño’) y el bloque Central ‘Isaías Pardo’ (con los frentes ‘Ismael Ruiz’ y ‘Hernando González Acosta’).

Según la FIP, las disidencias de ‘Calarcá’ pasaron de tener 2.415 integrantes en diciembre de 2024 a 2.802 en julio de este año. Solo en esos siete meses, ‘Calarcá’ reclutó a 387 personas. Las estructuras bajo las órdenes de ‘Mordisco’ también han presentado un crecimiento hasta llegar a las 3.919 unidades. La FIP concluye dos cosas: 1) ni Duque ni Petro pudieron detener el crecimiento y expansión de esos grupos y fallaron en su estrategia de seguridad; y 2) la “paz total” facilitó el aumento del poder armado e intimidatorio de los grupos ilegales, pues no condicionó las decisiones de las mesas de diálogo a frenar su avance, y muchos de los equipos negociadores no entendieron ni hicieron un esfuerzo por darle un lugar a la política de seguridad dentro de la estrategia de paz.

Además de ser dos poderosos factores de alteración del orden público que el presidente Petro no ha podido controlar y ponen en tela de juicio su proyecto de “paz total”, los dos le han causado en los últimos días sendos escándalos que se suman al top de los más delicados de su Gobierno: por el lado de ‘Mordisco’, un bombardeo en el que murieron siete niños, lo cual dejó en entredicho la coherencia del mandatario, más lo que dijo, según los chats de ‘Calarcá’ publicados por Noticias Caracol, en el sentido de que tenía “ganas de tumbar a Petro”, para lo cual dice contar con “pruebas”.

Por el lado de ‘Calarcá’, esos mismos chats y correos —difundidos por el periodismo y no por las autoridades a las que les competía— dejaron a la luz la forma como esa disidencia habría establecido peligrosas relaciones con militares y con la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). A raíz de esos hechos, la Procuraduría suspendió provisionalmente hasta por tres meses al general del Ejército Juan Miguel Huertas Herrera y al director estratégico de Inteligencia de la DNI, Wílmar Mejía, por sus presuntos vínculos y suministro de información a las disidencias que encabeza ‘Calarcá’.

‘Mordisco’ y ‘Calarcá’, otrora compañeros de andanzas como guerrilleros de las Farc, pero hoy enemigos jurados como comandantes de otras estructuras armadas que se desprendieron de esa guerrilla, son también dos papas calientes para el presidente Petro, las dos caras de una misma moneda que le está resultando muy costosa en lo político al jefe de Estado en el final de su mandato. Costosa porque en las negociaciones y las relaciones con ‘Calarcá’ el Estado luce entregado, y también costosa porque en el combate contra ‘Mordisco’ el Estado luce incapaz.

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