Petro le devolvió sombrero a María José Pizarro de su padre, Carlos Pizarro, jefe del M-19

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-07-20 13:19:12

El mandatario realizó un acto cargado de simbolismo al entregar a la senadora María José Pizarro una prenda histórica vinculada al proceso de paz del M-19.

La Plaza de Bolívar fue escenario este 20 de julio de 2026 de un acto cargado de historia y simbolismo político. Durante lo que constituye su última conmemoración de la Independencia como jefe de Estado, el presidente Gustavo Petro protagonizó un gesto que busca resignificar una pieza clave en la historia reciente del país: el sombrero que perteneció a Carlos Pizarro Leon Gómez, excomandante del M-19 y excandidato presidencial. Ante la mirada de los asistentes, el mandatario entregó la prenda a la senadora María José Pizarro, hija del líder asesinado, bajo la premisa de resguardarla hasta que la “bandera de la libertad de nuevo se alce en la Casa de Nariño”.

El evento no fue casual; el mandatario había advertido que su intervención en la plaza tendría una significación profunda. Al hacer entrega del sombrero, Petro utilizó el espacio para reivindicar la figura de Pizarro, enmarcando el objeto como un símbolo de paz y no de guerra. Según el jefe de Estado, esta prenda “nunca fue usada en una acción violenta” y fue adquirida por Pizarro exclusivamente para formalizar el proceso de paz entre el M-19 y el Estado colombiano, un proceso que derivó en la Constitución de 1991.

El discurso presidencial también incluyó una crítica directa a ciertos sectores de la prensa tradicional, a los que el mandatario acusó de haber “calumniado” la historia detrás del objeto. “Este sombrero tiene una significación especial que las generaciones recientes deben conocer en toda Colombia”, afirmó Petro, buscando distanciarse de las narrativas que asocian la trayectoria de los líderes excombatientes únicamente con su pasado insurgente.

El episodio toca las fibras de uno de los momentos más complejos de la historia nacional: el asesinato de Carlos Pizarro el 26 de abril de 1990, cuando viajaba en un avión de Avianca con destino a Barranquilla. La reivindicación de su figura por parte del presidente Petro toma un matiz oficial tras el reconocimiento de responsabilidad internacional que hizo el Estado colombiano el 11 de noviembre de 2024 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Dicho reconocimiento marcó un hito legal y político al admitir fallas en la protección del candidato y la participación de agentes estatales en su homicidio.

Con este acto en la Plaza de Bolívar, el Gobierno Nacional cierra un ciclo simbólico de cuatro años. La entrega del sombrero funciona como una narrativa de cierre para el actual mandato, vinculando la trayectoria de Pizarro con los cimientos democráticos de la Carta Magna del 91. Para los simpatizantes del proyecto político del presidente, la escena representó una validación de su propia historia de vida y lucha, mientras que para los críticos, el acto vuelve a abrir debates sobre la memoria histórica y la interpretación de los hechos que precedieron a la actual institucionalidad del país. La jornada dejó claro que, para el petrismo, la paz y la memoria de quienes se desmovilizaron siguen siendo el pilar fundamental de su discurso público.

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