Gobierno de Abelardo de la Espriella presenta proyecto de sometimiento para organizaciones ilegales ante el Congreso

Nación
Tiempo de lectura: 4 min

Tú navegador no es compatible para reproducir este audio

por: 

El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

Visitar sitio

El texto del proyecto contempla alternativas inéditas para el cumplimiento de penas y medidas restrictivas.

El proyecto de ley de sometimiento, presentado por el gobierno de Abelardo de la Espriella ante el Congreso, propone un modelo novedoso que orienta a los integrantes de organizaciones ilegales a dejar las armas y acogerse a la justicia ordinaria. De acuerdo con la información revelada, el incentivo principal de esta iniciativa consiste en la posibilidad de acceder a beneficios penales, siempre y cuando los involucrados se comprometan con el desmantelamiento de las organizaciones delincuenciales, entreguen bienes ilícitos, aporten a la construcción de la verdad y participen de manera activa en la reparación de las víctimas. Según lo expuesto, no se contempla una negociación política, una diferencia clave respecto a los diálogos adelantados en la búsqueda de la llamada paz total durante el gobierno del expresidente Gustavo Petro.

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es el artículo 66D. Este otorga al ejecutivo la facultad de establecer condiciones especiales respecto al cumplimiento de medidas de aseguramiento y penas privativas de la libertad que hayan sido dictadas por las autoridades judiciales. Entre las alternativas que se han mencionado están los centros de arraigo transitorios, las colonias agrícolas —siendo la de Meta la única existente en el país— y las cárceles productivas. Todas estas opciones están sujetas a una condición indispensable: la garantía de una restricción efectiva de la libertad. Este punto ha suscitado inquietudes, particularmente en torno a los criterios para permitir el acceso a tales alternativas, la manera en que se implementará la vigilancia y el control sobre los beneficiarios, y hasta dónde llegarán las atribuciones del ejecutivo en asuntos tradicionalmente reservados a la justicia.

En opinión de Carlos Augusto Chacón, abogado y analista político citado en el texto, existen dudas alrededor de la viabilidad de los centros de arraigo, así como de otras formas alternativas de privación de la libertad. Sus observaciones ponen en evidencia la necesidad de delimitar claramente cómo serán reguladas estas modalidades y cuál será el impacto de trasladar parte de la responsabilidad sobre las penas a órganos distintos a los tradicionalmente encargados. Los interrogantes que deja la propuesta se enfocan, principalmente, en la transparencia de los procesos, los controles de vigilancia adecuados y la coordinación entre el poder ejecutivo y el judicial en el marco de la estrategia de sometimiento.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Cuáles son las condiciones que propone el proyecto de ley de sometimiento presentado por el gobierno de Abelardo de la Espriella?

El proyecto de ley plantea que los miembros de organizaciones ilegales podrán acceder a beneficios penales si cumplen requisitos como desmantelar su estructura criminal, entregar bienes, contribuir con la verdad y garantizar la reparación de las víctimas. Además, el artículo 66D permite establecer alternativas para el cumplimiento de las condenas, como centros de arraigo transitorios, colonias agrícolas —de las cuales actualmente solo existe una en Meta— y cárceles productivas, siempre bajo la condición de restricción efectiva de la libertad.

¿Qué diferencia existe entre esta propuesta y los procesos de paz total impulsados anteriormente?

A diferencia de los diálogos realizados en el marco de la paz total, que se desarrollaron durante el gobierno del expresidente Gustavo Petro y contemplaron negociaciones políticas, esta iniciativa establece que no habrá negociación política, sino que el sometimiento será ante la justicia ordinaria. El enfoque está en desmantelar las estructuras ilegales sin otorgar reconocimiento político a sus miembros, marcando así distancia con los mecanismos implementados en los procesos de paz previos.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo