Polémica por el retiro de la biblioteca histórica Marco Fidel Suárez de la Cancillería para habilitar misas en la antigua capilla del Palacio de San Carlos

Desmontan biblioteca histórica de la sede de Cancillería para recuperar antigua capilla

Nación
Tiempo de lectura: 3 min

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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-10-30 06:40:14

La secretaría general ordenó empacar y trasladar el valioso acervo bibliográfico para habilitar nuevamente el recinto religioso en el centro de Bogotá.

Una aguda controversia se desató en el centro de Bogotá luego de que personal de servicios generales de la Cancillería procediera a empacar y retirar en cajas las colecciones históricas que resguardaba la biblioteca Marco Fidel Suárez. El emblemático espacio, ubicado en el interior de una antigua capilla del Palacio de San Carlos que había sido adaptada para custodiar el acervo documental de las relaciones exteriores de Colombia, fue cerrado bajo la directriz del gobierno del presidente Abelardo De La Espriella con el propósito explícito de recuperar el recinto para su función religiosa original: la celebración de misas.

La biblioteca, que dependía de la administración de la Academia Diplomática, llevaba cerrada de manera temporal cinco semanas debido a labores técnicas de catalogación. Sin embargo, fuentes internas de la entidad confirmaron que la secretaria general de la Cancillería, Gina Paola González Grau, ordenó el desalojo definitivo del inmueble y el traslado de más de 21.000 volúmenes catalogados. Cabe recordar que durante la administración de Iván Duque ya se había planteado un debate similar, optando en ese entonces por una solución arquitectónica de anaqueles móviles que permitiera la convivencia de la biblioteca y los eventos culturales con el uso ocasional del auditorio central, una alternativa que fue descartada por la actual administración.

El traslado de los fondos bibliográficos enfrenta serios inconvenientes logísticos y estructurales. Una de las opciones contempladas apuntaba a llevar el archivo a la edificación que actualmente ocupa la Academia Diplomática, la cual quedará desocupada próximamente. No obstante, informes de la ARL habrían advertido que dicho inmueble presenta problemas graves de humedad y deficiencias de iluminación que impiden su uso seguro como oficinas o aulas, condiciones totalmente desfavorables para la conservación de documentos patrimoniales. A esto se suma que la nueva sede de la Academia carece de espacio suficiente para albergar la masiva colección, pues sus instalaciones estarán destinadas exclusivamente a sus actividades académicas.

La falta de claridad sobre el destino final de los libros y la nutrida colección cartográfica generó profunda preocupación en los círculos académicos y diplomáticos del país. En redes sociales circularon registros fotográficos y audiovisuales que evidencian el traslado de los textos en cajas de cartón bajo la lluvia, expuestos a la intemperie y cargados en la bodega de un camión sin la aparente supervisión de protocolos técnicos de conservación archivística. Voces como la de la exembajadora Arlene Tickner cuestionaron fuertemente la maniobra en plataformas digitales, exigiendo respuestas sobre el cuidado del patrimonio documental de la nación.

La biblioteca Marco Fidel Suárez resguarda obras fundamentales de derecho, filosofía, historia universal y política internacional, además de tratados limítrofes, conferencias panamericanas y memorias diplomáticas que documentan la construcción del Estado colombiano. Más allá de su valor como repositorio, el espacio representaba un eje vital para la investigación académica, la consulta ciudadana y la realización de eventos culturales de la diplomacia nacional, cuyo futuro inmediato permanece ahora bajo la incertidumbre institucional.

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