Nuevo minambiente le pilló jugada que hizo Petro en Bogotá: "Mientras racionaba agua"

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-07-15 08:11:41

Se trata del uso de aguas tratadas de la PTAR Salitre, un megaproyecto que prometía miles de litros por segundo para industrias y construcción en plena sequía.

La crisis por el agua en Bogotá vuelve a tomarse el debate político nacional. Fabio Arjona, el recién designado ministro de Ambiente por el gobierno electo de Abelardo De La Espriella, lanzó una dura acusación contra la administración de Gustavo Petro. El futuro funcionario criticó con vehemencia que, mientras los bogotanos sufrían por cortes de agua y sequías extremas, el Gobierno Nacional dejó en el limbo una solución hídrica de gran magnitud que habría ayudado a mitigar la emergencia en la capital colombiana.

Para entender la gravedad de la denuncia, es necesario recordar el calvario que vivió la capital del país. Debido al severo impacto del fenómeno de El Niño, el sistema de embalses de Chingaza, que surte a más del 70 % de la ciudad, cayó a mínimos históricos que rozaron el 15 % de su capacidad. Esta situación crítica obligó a la Alcaldía Mayor a decretar un estricto esquema de racionamiento de agua por zonas que alteró por completo la rutina de millones de ciudadanos, quienes tuvieron que almacenar agua en baldes, reducir el tiempo en la ducha y suspender temporalmente diversas actividades comerciales.

En medio de ese panorama tan complejo, Arjona asegura que el Gobierno de Petro bloqueó la viabilidad de un proyecto que pudo darle un respiro enorme a la ciudad: el aprovechamiento del agua tratada de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre. Esta alternativa, según los cálculos técnicos, permitiría disponer de cerca de 5.500 litros de agua tratada por segundo. Para dimensionar la cifra, se trata de un volumen de agua muy similar al que consume diariamente toda el área metropolitana de Medellín.

La idea de este proyecto era destinar ese gigantesco flujo de agua no potable a actividades que no requieren agua de consumo humano, liberando así presión sobre los embalses de agua potable. Con este recurso se habrían cubierto las necesidades de obras de infraestructura vial, proyectos de construcción, procesos industriales, talleres de lavado de vehículos, control de incendios forestales y diversas operaciones de mantenimiento urbano que hoy en día siguen gastando agua limpia de la red de acueducto.

Arjona lamentó profundamente que las soluciones de fondo se queden engavetadas por diferencias ideológicas o burocracia estatal. El ministro designado fue enfático al declarar que la seguridad hídrica de Bogotá y de todo el país no puede seguir atrapada en trámites interminables, cambios de criterio constantes ni peleas internas entre entidades del mismo Gobierno. Asimismo, advirtió que lo que Colombia necesita con urgencia son decisiones técnicas, coordinación real entre las instituciones y una alta responsabilidad frente al manejo del recurso vital.

Finalmente, el próximo jefe de la cartera ambiental dejó claro que el mandato del presidente electo, Abelardo De La Espriella, será contundente desde el primer día de su posesión. La instrucción para el nuevo equipo de gobierno consiste en destrabar de inmediato todas las soluciones hídricas que se encuentren frenadas, proteger con rigor el abastecimiento para el consumo de la gente y empezar a gobernar el agua con un estricto criterio técnico, sentido de urgencia nacional y responsabilidad con los ciudadanos.

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