Periodista de Noticias Caracol dio duro relato tras perder su casa por terremoto: "La vida cambia para siempre"
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Visitar sitioValentina Gallego, corresponsal en Cali, expresó: "Me solidarizo con las familias. El silencio que hay en la ciudad te recuerda lo ruidoso del terremoto".
Mientras el impacto inicial del terremoto de magnitud 7,4, registrado el pasado 10 de agosto, se apoderaba de las calles de Cali, los equipos periodísticos salieron de inmediato a registrar la emergencia. Entre ellos estaba Valentina Gallego, periodista de Noticias Caracol en Cali, quien asumió la jornada con la disciplina de quien debe narrar la tragedia ajena. Lo que Valentina no imaginaba en esas primeras horas de caos era que, mientras informaba sobre el desastre, ella misma acababa de convertirse en una más de las miles de personas que lo habían perdido todo.
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El cubrimiento tras el terremoto comenzó en el sector de Cristo Rey. Desde la parte alta de la ciudad, los reporteros descendieron hacia los puntos más afectados observando un panorama devastador que superaba cualquier cálculo previo. Durante horas intensas, el equipo trabajó sin descanso, sin probar alimento y sin detenerse a medir el cansancio.
Periodista Valentina Gallego perdió su casa por terremoto de 7,4
Sin embargo, la realidad quebró esa barrera protectora al final de la tarde. Cerca de las seis de la tarde, tras completar una extensa jornada de reporte periodístico, Valentina regresó al edificio donde vivía. Al llegar, se encontró con una escena desconcertante: la portería estaba vacía y las estructuras circundantes lucían completamente desiertas. Fue el vigilante del conjunto quien le frenó el paso.
“Yo llegué a mi casa después de las 6 de la tarde y el portero me dice: ‘Valentina, ¿para dónde va?’. Y yo: ‘Para mi casa’. Y me dice: ‘¿Usted no ve alrededor?'”, recuerda la periodista. En medio de la prisa informativa no se había percatado de que no solo su unidad residencial, sino también los dos edificios contiguos, habían sido desalojados de emergencia por riesgo inminente de colapso.
El impacto de perder la casa no siempre es instantáneo; a veces se procesa en el silencio de los días posteriores. Valentina le explicó a Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, y a la
presentadora Ana Milena Gutiérrez, que no les contó de inmediato a sus compañeros de trabajo lo que le había sucedido; pasaron días de trabajo continuo antes de que mencionara que no tenía a dónde regresar al terminar las emisiones.
La periodista se había mudado hacía apenas un par de meses. Con el esfuerzo del inicio de su carrera profesional, había comenzado a amueblar su espacio, adquiriendo comedor, mesa y sofá para construir ese refugio personal que representa el primer hogar propio. Hoy, todo ese patrimonio permanece intacto pero inaccesible detrás de un sello oficial de clausura.
“En este momento, gracias a la empresa, yo estoy alojada en un apartaestudio bajo unas condiciones que agradezco infinitamente, porque levantarse sin la preocupación de dónde voy a dormir el día de mañana pues es un alivio gigantesco”, explica Gallego. “Sin embargo, en este momento la unidad está sellada con todos mis enseres adentro. Yo me mudé hace un par de meses, había comprado el sueño de todo el mundo… construyendo un sueño que apenas estaba iniciando”.
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Esa vivencia personal le dio un giro completo a su percepción de la catástrofe y a la forma en que aborda las entrevistas con otros afectados. “Me solidarizo con las familias que dicen que pedir ayuda no es fácil. Y no es fácil porque nunca imaginamos que en un abrir y cerrar de ojos, en un minuto que duró el terremoto, va a cambiar la vida para siempre”, enfatiza.
“Uno muchas veces duda, uno muchas veces flaquea, se le parte el corazón, le salen las lágrimas”, confiesa la comunicadora. No obstante, señala que la interacción directa con la ciudadanía le ha enseñado a valorar cada drama sin comparaciones: “He aprendido que el dolor en este caso de todos no se puede cuestionar porque todos el dolor es diferente, desde el que perdió la casa hasta un carro donde tenía sus ahorros”. “Uno aprieta y traga entero. No es fácil, además porque el silencio que hay de la ciudad te recuerda lo ruidoso del terremoto”, puntualizó.
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