Paro, protestas y fracturas: La Universidad Nacional de Colombia enfrenta su mayor crisis institucional

Nación
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Paro en la Universidad Nacional: crisis, posiciones encontradas y el riesgo de un cese indefinido que inquieta.

La crisis institucional que enfrenta la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, ha tomado un cariz aún más complejo tras la declaración de paro hasta el 20 de marzo por parte de la Asamblea Triestamentaria de esta institución. En un encuentro desarrollado en el auditorio León de Greiff y con la participación virtual de más de 4.000 integrantes de distintas sedes, la asamblea determinó desconocer la rectoría de José Ismael Peña Reyes, quien, aunque respalda su nombramiento en decisiones judiciales, es señalado por carecer de legitimidad y de respaldo por buena parte de la comunidad universitaria, según se desprende de su comunicado oficial.

Dentro de las decisiones tomadas por la Asamblea Triestamentaria, sobresale también la denuncia por la situación de los estudiantes del edificio de Farmacia y las supuestas irregularidades en Rotorr. Además, solicitaron garantías plenas al Consejo Superior Universitario (CSU) para adelantar la protesta, rechazando la idea de clases virtuales y trabajo remoto para los administrativos, y exigiendo que no se implementen medidas académicas que restrinjan el derecho fundamental de reunión y la protesta pacífica.

Mientras tanto, existe una notoria disidencia entre los distintos estamentos de la institución. La Asamblea de Estudiantes de la Facultad de Ingeniería planea discutir su postura frente al paro, evidenciando que no todo el estudiantado favorece la suspensión de actividades. Paralelamente, profesores del Departamento de Literatura, adscritos a la Facultad de Ciencias Humanas, solicitaron mediante una carta a José Ismael Peña que presente su renuncia, argumentando que la normalidad académica no se encuentra garantizada bajo su dirección.

El panorama se complica aún más con la participación del Sindicato de Empleados Públicos Docentes, conocido como Atenea, que ha invitado a respetar la decisión judicial de restituir a Peña en su cargo y a acatar el fallo de tutela que le ampara ciertos derechos fundamentales. No obstante, en distintas sedes como Medellín y en algunos programas de posgrado, los estudiantes han decidido sumarse también al paro, mostrando apoyo al rechazo de la rectoría de Peña. Sin embargo, la sede Manizales, de acuerdo con información confirmada por El Espectador, ha optado por no unirse al cese de actividades.

Este escenario de conflicto tiene sus raíces en el proceso de designación de la rectoría que inició en marzo de 2024, cuando el Consejo Superior Universitario designó a Peña como rector para el periodo 2024-2027. Desde entonces, se ha desarrollado una serie de controversias jurídicas y administrativas. Según reporta El Espectador, en septiembre de 2025 el Consejo de Estado decidió no anular la elección de Peña, aunque esa determinación no implicó de inmediato su retorno al cargo directivo. Posteriormente, la Sección Quinta del Consejo de Estado anuló la resolución que nombró a Leopoldo Múnera Ruiz como rector, lo que culminó con su renuncia pocos días después.

Ante la falta de anulación de la designación de Peña, él interpuso acción de tutela, que inicialmente fue rechazada. Sin embargo, el Tribunal Superior de Bogotá resolvió a su favor y amparó sus derechos fundamentales al debido proceso, al trabajo y al acceso a cargos públicos, desatando una nueva ola de reacciones en la comunidad universitaria. La situación, por lo tanto, sigue marcada por una fuerte tensión interna que refleja el profundo desacuerdo entre los diferentes estamentos que conforman la Universidad Nacional.

¿El paro en la Universidad Nacional podría extenderse indefinidamente?

Esta pregunta se vuelve crucial dada la incertidumbre que vive la Universidad Nacional en torno a la designación del rector y la falta de consenso dentro de la comunidad educativa. Las asambleas de distintos estamentos mantienen la opción de prolongar el cese de actividades más allá de las fechas inicialmente pactadas, dependiendo de su evolución y de las respuestas institucionales a sus demandas.

La posibilidad de un paro indefinido tiene implicaciones importantes para la continuidad de las actividades académicas y administrativas, así como para la vida diaria de miles de estudiantes, profesores y empleados. La magnitud de la movilización y la polarización interna podrían determinar si el conflicto se resuelve con rapidez o si, por el contrario, se agudizan las fracturas al interior de la Universidad Nacional de Colombia.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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