Propuestas de los candidatos presidenciales para la Orinoquia: desarrollo agrícola, formalización de tierras y desafíos sociales

Nación
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.

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Aunque la región aporta un tercio de la agricultura nacional, enfrenta retos sociales y ambientales históricos.

Una de las promesas que más resuena cada cuatro años en los programas de gobierno presidencial en Colombia es la de convertir a la Orinoquia en la despensa del país. Esta región, que ya aporta cerca del 30 % de la producción agrícola nacional, aparece recurrentemente en los discursos como un territorio fértil para impulsar el desarrollo agroindustrial, la ganadería extensiva y, en menor medida, el turismo sostenible. Sin embargo, pocos planes parecieran detenerse a analizar las verdaderas necesidades de una zona marcada por el conflicto armado, la concentración de la tierra y permanentes disputas territoriales, según lo describe El Espectador.

Las cinco candidaturas con mayor intención de voto analizadas por El Espectador evidencian enfoques diversos pero, en su mayoría, centrados en el aprovechamiento productivo. Por ejemplo, Abelardo de la Espriella propone crear el “Matto Grosso Colombiano”, sugiriendo una ampliación de la frontera agrícola en 1,5 millones de hectáreas de la altillanura. La propuesta toma como referente el estado brasileño Mato Grosso, un modelo que, aunque exitoso en agricultura, también simboliza la deforestación del Amazonas; trasladarlo a la Orinoquia implicaría consultas obligadas con pueblos indígenas como los Sikuani y los Piapoco, lo cual, según la ley, resulta ineludible.

Sergio Fajardo y Claudia López presentan propuestas más estructuradas. Fajardo plantea un “nuevo polo agro-productivo” y gestión a través de las Regiones Administrativas y de Planeación (RAP); sin embargo, El Espectador advierte que Colombia está llena de planes que han fallado por falta de presupuesto y voluntad política. Por su parte, Claudia López rechaza el monocultivo, prefiere sistemas silvopastoriles y la protección de humedales. Ofrece además la propuesta más sólida en cuanto a legalización de predios y acompañamiento campesino, promoviendo formalización predial, catastro multipropósito y créditos con precios garantizados. No obstante, el riesgo señalado es que, sin sólidas garantías jurídicas, esas medidas podrían terminar favoreciendo la acumulación de tierras en manos de intermediarios y no en beneficio de las comunidades locales.

Mientras tanto, Iván Cepeda pone énfasis en la disputa geopolítica por recursos como el agua y los minerales, aunque deja interrogantes sobre cómo los Pactos territoriales transformarían efectivamente la dinámica del poder en la región. Paloma Valencia sugiere reforestación comercial apoyada por Finagro, lo cual, de acuerdo con El Espectador, sería muy lento para mostrar resultados en un periodo de gobierno de cuatro años.

El análisis concluye que los Llanos Orientales persisten en el imaginario como una zona para expandir la producción nacional, sin que realmente se escuche a sus habitantes. De acuerdo con El Espectador, el debate de fondo es quién toma las decisiones sobre la tierra y cómo se distribuye. Hasta que no se parta desde lo que quiere la población de la Orinoquia, las propuestas seguirán alejadas de las verdaderas soluciones para la región.

Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

¿Qué propuestas concretas tienen los candidatos para la formalización de tierras en la Orinoquia?

Según el análisis de El Espectador, la alternativa más clara proviene de Claudia López, quien apuesta por la formalización predial, la creación de un catastro multipropósito y el acceso a crédito barato, buscando que los campesinos sean socios en el desarrollo, no subordinados. Sin embargo, existe el riesgo de que, sin garantías jurídicas firmes, estos modelos terminen beneficiando a intermediarios y no a las comunidades locales.

¿Por qué se compara la propuesta agrícola en la Orinoquia con Mato Grosso de Brasil?

Abelardo de la Espriella menciona la idea de crear un “Matto Grosso Colombiano”, refiriéndose al estado brasileño conocido tanto por su gran producción agrícola como por la deforestación del Amazonas. El Espectador advierte que replicar este modelo en la Orinoquia requeriría consultas previas con comunidades indígenas, pues la expansión agrícola masiva puede afectar el equilibrio ambiental y los derechos de quienes habitan en la región.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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