Misterio tras el terremoto de 7.4 en Colombia: dicen qué cambió en el Chocó luego del fuerte sismo

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-09-01 05:38:48

A tres semanas del potente terremoto registrado en Chocó, el Servicio Geológico detectó un complejo enjambre sísmico y miles de réplicas inusuales.

A tres semanas del violento terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al departamento del Chocó, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) reveló que el subsuelo de la región sigue experimentando dinámicas complejas e inusuales. Lejos de tratarse únicamente de una secuencia tradicional de réplicas tras el movimiento telúrico ocurrido el pasado 10 de agosto, los expertos identificaron un fenómeno dual que mantiene bajo estricto monitoreo a los científicos y a las comunidades locales.

De acuerdo con los registros de la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC), hasta el 31 de agosto se contabilizaron 1.340 movimientos telúricos en la zona de influencia, con magnitudes que han oscilado entre los 0,6 y los 4,8, registrando profundidades de hasta 120 kilómetros. El evento principal, cabe recordar, tuvo lugar a las 7:34 de la mañana a una profundidad de 103 kilómetros, liberando una gigantesca cantidad de energía estimada por el organismo técnico como equivalente al impacto de entre 125 y 130 bombas atómicas de Hiroshima, lo que provocó una ruptura interna de aproximadamente 100 kilómetros dentro de la placa de Nazca.

El análisis detallado de la sismicidad posterior permitió a los expertos del SGC fragmentar el comportamiento del subsuelo en dos tipos de actividad completamente diferenciadas. Por un lado, en cercanías del municipio de San José del Palmar, los temblores se localizan en un rango de profundidad de entre 70 y 105 kilómetros, mostrando una frecuencia que ha venido disminuyendo de manera paulatina con el paso de los días. Para la entidad, este comportamiento específico “es compatible con una secuencia de réplicas”, cuyos movimientos más intensos han alcanzado magnitudes de 4,8 y 4,3.

No obstante, la verdadera sorpresa científica se concentra en otra zona. En sectores específicos como Sipí, Istmina, Medio San Juan y Litoral del San Juan, los sismos se registran a una profundidad menor, calculada entre los 30 y los 60 kilómetros. Este segundo comportamiento, según advirtió el organismo, “presenta características compatibles con un enjambre sísmico”, un fenómeno en el cual no existe un único temblor principal predominante, sino una sucesión continua de eventos cuya magnitud y frecuencia varían constantemente en el tiempo.

Ante este escenario, los investigadores estudian cuáles pudieron ser los detonantes de este enjambre. Las hipótesis preliminares apuntan a que la tremenda energía liberada por el sismo principal pudo haber modificado drásticamente el estado de esfuerzos en la región, alterando las fuerzas físicas que actúan sobre las formaciones rocosas. Asimismo, se evalúa la posible migración de fluidos provenientes de la placa subducida, aunque el SGC mantiene la prudencia científica al señalar que todavía no es posible establecer un único mecanismo concluyente.

Finalmente, la entidad aclaró que la presencia de este enjambre sísmico no constituye una herramienta de predicción, por lo que resulta imposible anticipar si ocurrirá un nuevo terremoto de gran magnitud, cuándo podría registrarse o cuál sería su intensidad exacta. Las autoridades científicas reiteraron que continuarán con el seguimiento permanente de la región del Pacífico colombiano ante cualquier fluctuación en el comportamiento geodinámico.

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