"Siento que me quemo en vida": desgarrador clamor de médico colombiano por la eutanasia

Nación
Tiempo de lectura: 4 min

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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-05-21 10:31:04

Diego Alejandro Parra padece esclerosis y síndrome de persona rígida tras la pandemia. Asegura que el sistema de salud lo dejó morir.

La historia del médico colombiano Diego Alejandro Parra se ha transformado en uno de los rostros más dolorosos y crudos de la profunda crisis que atraviesa el sistema de salud en Colombia en este 2026. Quien durante años vistió la bata blanca para salvar vidas y atender la emergencia sanitaria de la pandemia, hoy libra una batalla desesperada y en total soledad contra un sistema que, según denuncia, le ha cerrado las puertas y negado los medicamentos esenciales para mitigar su dolor.

Cansado de rogar por atención digna y atrapado en un cuerpo que describe como una prisión de tortura constante, el joven profesional de la salud tomó la decisión más radical de su existencia: ya tiene confirmada la eutanasia.

La vida de Diego se partió en dos tras contagiarse de coronavirus mientras ejercía su profesión. El virus desencadenó en su organismo un devastador combo de enfermedades huérfanas, crónicas y desmielinizantes que terminaron por destruir su calidad de vida de manera prematura.

“Tengo esclerosis múltiple, síndrome de persona rígida, fibromialgia, dolor crónico intratable, anemia, polineuropatía inflamatoria e hipertensión. Todo esto me quedó post-COVID, cuando éramos héroes y ahora somos los villanos. Nosotros intermediamos entre el sistema y las personas, pero el sistema está fallando en toda su estructura”, denunció Parra con profunda indignación en Bajo Sospecha, de Pulzo.com 

Al describir el padecimiento diario que sufre a causa de sus patologías, el médico bogotano estremece con un relato que evidencia la gravedad de su condición física.

“La esclerosis es desmielinizante, es como si la piel no tuviera cobertura. Y la persona rígida produce crisis convulsivas donde sientes como si se te fuera a romper cada hueso del cuerpo; he llegado a casi dejar de respirar por la contractura. Todo el tiempo siento que me quemo, no hay descanso para el dolor, no hay descanso de sentir que te quemas en vida“, relató en exclusiva.

Para el profesional, el debate moral sobre el final de sus días no representa ningún dilema. Ver de cerca las injusticias de la enfermedad lo llevó a perder la fe y a entender el derecho a morir dignamente como la única salida humanitaria a su sufrimiento.

“Yo no creo en Dios, porque veo tantas injusticias que digo ‘¿dónde está Dios entonces?’. Para mí ese dilema moral no lo tengo, prefiero escoger el día de mi muerte y hacerlo de manera digna. Yo uso pañal porque tengo problemas de esfínteres, tengo 31 años y para una persona de mi edad usar pañal eso no es vida. Uno se acostumbra, pero eso no es dignidad para vivir. En este momento que estoy, con el dolor y sufrimiento que tengo, yo quiero la eutanasia”, confesó con crudeza.

Mientras prepara los detalles para el procedimiento legal que pondrá fin a su dolor, el procedimiento está programado para principios de 2027 y el caso de Diego Alejandro se ha convertido en un símbolo de lucha para miles de pacientes con enfermedades huérfanas en Colombia que siguen atrapados en las barreras burocráticas de las EPS.

Consciente de que sus días están contados, el joven médico aprovechó los micrófonos de este medio para lanzar un último deseo que espera sirva de eco para transformar la salud del país:

“Puede que esta sea mi última entrevista, no sé, pero quiero ser recordado como un peleador, que luché por todos; si no hay justicia para mí, que sí la haya para los demás”, concluyó con una lucidez admirable.

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