Se armó lío en Peñalisa, cerca de Girardot por grave emergencia: "Una línea de fuego enorme"

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-08-22 06:31:56

Desde Cundinamarca, los pobladores observan con angustia cómo las llamas devoran sin piedad las montañas vecinas, encendiendo las alarmas nacionales.

La temporada de incendios forestales que azota al país ha dejado escenas de profunda angustia y desesperación, especialmente en las zonas limítrofes donde las conflagraciones no reconocen fronteras departamentales. Un claro ejemplo de esta emergencia se vive desde el sector de Peñalisa, en la jurisdicción del municipio de Ricaurte (Cundinamarca), en donde los habitantes han sido testigos impotentes de cómo el fuego devora sin tregua los bosques y ecosistemas del vecino departamento del Tolima. Las llamas, visibles a simple vista desde territorio cundinamarqués, exponen una crisis ambiental de proporciones alarmantes que ya deja miles de hectáreas arrasadas y a comunidades enteras clamando por una respuesta estatal más efectiva.

El panorama general de la emergencia revela cifras desoladoras en ambas regiones del país. Por un lado, la Gobernación de Cundinamarca reportó que durante el mes de agosto se han contabilizado más de 225 incendios forestales, dejando un saldo superior a las 1.500 hectáreas de ecosistemas completamente devastadas. Por otro lado, en el Tolima la situación es aún más crítica, con cerca de 20.000 hectáreas afectadas y múltiples municipios bajo máxima alerta, entre los que destacan Suárez, Carmen de Apicalá, Alvarado, Armero, Villahermosa, Rovira, Mariquita, Chaparral, Coyaima y San Luis. A nivel nacional, el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con corte al 21 de agosto a las 10:30 a. m., confirmó la existencia de 12 incendios activos en todo el territorio colombiano, de los cuales 11 se concentraban en el Tolima y uno más en Cundinamarca.

En medio de esta densa nube de estadísticas, los testimonios ciudadanos humanizan la tragedia. Un residente de Peñalisa, en Ricaurte, le relató a El Tiempo a dramática evolución de la conflagración que ha observado durante tres jornadas consecutivas desde la comodidad aparente de su zona residencial. “El fuego que estamos viendo crecer frente a nuestros ojos”, señaló el testigo, agregando que lo que inició como un pequeño foco al otro lado de la montaña se transformó rápidamente en una línea gigantesca que se extiende verticalmente. “Desde donde estamos en Peñalisa, el avance de las llamas es imposible de ignorar. Lo que hace apenas unos días parecía un incendio relativamente pequeño se ha convertido en una conflagración de dimensiones alarmantes”, puntualizó el habitante.

Sin embargo, el impacto destructivo trasciende la pérdida de vegetación y la quema masiva de cultivos. Una de las consecuencias más desgarradoras y menos visibilizadas en los informes oficiales es el éxodo de la fauna silvestre, que huye despavorida para escapar de las altas temperaturas y las paredes de humo. Vecinos del sector han reportado la constante aparición de animales desorientados, especialmente zorros que abandonan sus hábitats naturales buscando refugio. Para los residentes, estos animales representan las verdaderas víctimas silenciosas de un desastre que golpea integralmente los ecosistemas regionales.

Ante este panorama, el clamor desde Ricaurte es un llamado urgente a la visibilización de una emergencia que avanza sin freno. Mientras las autoridades continúan monitoreando los puntos críticos, la ciudadanía insiste en que la tragedia va mucho más allá de las hectáreas quemadas, comprometiendo el futuro de bosques, fauna y comunidades enteras que exigen recursos inmediatos y atención prioritaria.

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