Entró al hospital por una fiebre y salió con los brazos y piernas amputados, en Barranquilla
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Visitar sitioEl hijo menor de la afectada tuvo que abandonar sus estudios para atenderla porque la EPS “le ha negado” el servicio de enfermera en casa.
La vida de Lorena Barrios, una madre de 51 años, cambió en un abrir y cerrar de ojos después de que fuera al médico por lo que parecía ser una simple fiebre, pero finalmente, terminó viviendo toda una pesadilla que le costó sus cuatro extremidades.
Su historia no ha tardado en generar gran preocupación e indignación en redes sociales, convirtiéndose en un caso que hoy clama por justicia. Todo comenzó mientras Barrios se encontraba batallando contra un tumor maligno que le había sido detectado en el seno derecho.
Para tratarlo, debía someterse a cuatro ciclos de quimioterapia. Cuando iba por la tercera sesión, Lorena comenzó a presentar síntomas de fiebre y decidió acudir a la Clínica Bonadona, en Barranquilla, para que la atendieran por urgencias, esperando volver a casa pronto.
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Tras la valoración inicial, los médicos le diagnosticaron una infección renal y ordenaron su hospitalización. De acuerdo con el relato de Barrios, el giro drástico en su salud ocurrió durante su estadía en este centro médico.
Aseguró que fue trasladada a un cubículo donde, según su testimonio, una jefe de enfermeras le suministró un medicamento oral “demasiado dulce” que la descompensó.
“Me dan un sobre, un medicamento demasiado dulce, que lo que hizo fue descompensarme. La presión alta me la bajó y la bajita me la descompensó aún más. En ese momento caigo en coma, pierdo el conocimiento, me entuban y me conducen a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)”, relató la ciudadana.
Lorena permaneció en estado de coma durante un mes y medio. Al recuperar el conocimiento, se encontró con un cuadro clínico irreversible: sus manos y pies estaban completamente ennegrecidos debido a la necrosis de los tejidos.
Durante una semana, los especialistas le realizaron pruebas de movilidad. Aunque Lorena intentaba mover sus extremidades estas no respondían, el daño en el tejido muscular era definitivo. Por tal motivo, se ordenó la amputación de sus brazos y piernas porque era el único camino para salvarle la vida.
“Nadie lo puede creer. Yo, así como entré caminando, tenía que salir caminando“, expresó Lorena con desesperación.
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El caso ha generado una fuerte ola de preocupación e indignación en redes sociales, donde usuarios cuestionan los protocolos médicos aplicados durante la hospitalización. Impulsada por esta situación, Lorena confirmó que llevará el caso a los estrados judiciales y denunciará a la clínica . “Que se haga lo justo, porque la verdad es que nadie merece esto“, afirmó.
A la tragedia física y emocional de esta madre de tres hijos se suma la barrera administrativa del sistema de salud. Según denunció la familia, la Entidad Promotora de Salud (EPS) a la que se encuentra afiliada le “ha negado” el servicio de enfermera en casa.
Ante la falta de acompañamiento profesional, su hijo menor se vio obligado a abandonar sus estudios para dedicarse por completo a la asistencia permanente de su madre, en medio de una situación que transformó radicalmente la vida de esta familia.
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