¿Es posible la paz? El ELN responde a Petro y plantea un Acuerdo Nacional en medio de nuevas tensiones

Nación
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Gobierno y ELN se acusan mutuamente y el proceso de paz sigue en suspenso: ¿hay salida al estancamiento?

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) emitió un comunicado el 4 de mayo como respuesta a la invitación del presidente Gustavo Petro para retomar el proceso de diálogo, siempre y cuando esta guerrilla estuviera dispuesta a colaborar en el desmantelamiento de economías ilícitas. Esta condición fue planteada por el jefe de Estado apenas tres días antes, ante la posibilidad de abrir nuevamente la puerta a una negociación formal, tras un periodo prolongado de suspensión de los acercamientos entre el Gobierno y la guerrilla.

En dicho pronunciamiento, el ELN negó tener cualquier vínculo con el narcotráfico y cuestionó abiertamente al Gobierno alegando incumplimientos en los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación, la cual fue pausada hace más de un año debido a un incremento de la violencia en la región del Catatumbo. Además, señalaron que el Ejecutivo recurrió a acciones militares y bombardeos, decisión que, según sus argumentos, habría provocado el fracaso del proceso de paz. Esta postura ya había sido anticipada en enero de este año por el comandante del ELN, Antonio García, quien en distintas ocasiones abordó la necesidad de buscar transformaciones estructurales en el país y criticó el estancamiento de los diversos intentos de negociación llevados a cabo en las últimas décadas, incluido el actual intento del Gobierno Petro.

En su reciente misiva, el grupo instó a la administración que asumirá el poder el 7 de agosto a trabajar en la construcción de un Acuerdo Nacional a través de un proceso democrático y participativo que incluya a la sociedad. Antonio García ya había propuesto este camino al presidente como una respuesta a lo que denomina una crisis estructural y a los conflictos sociales, políticos y armados que persisten en Colombia. La narrativa del ELN reitera la necesidad de buscar soluciones colectivas y pone en cuestión la forma en la que el Estado ha conducido el proceso de paz, acusándolo de imponer condiciones y de no respetar los acuerdos previamente establecidos.

Por su parte, el presidente Petro defendió su decisión de suspender el proceso, señalando que uno de los líderes del ELN, conocido como Pablito, ordenó tomar por la fuerza zonas productoras de hoja de coca en el Catatumbo, donde, según el mandatario, se perpetraron asesinatos de campesinos y violaciones graves al derecho internacional humanitario. Esta acción habría sido la justificación para congelar la mesa de negociaciones en Caracas. En respuesta, el ELN reiteró que no tuvo injerencia en las recientes elecciones ni ha orientado amenazas o acciones contra candidatos.

La confrontación discursiva entre Gobierno y ELN evidencia la persistente ausencia de confianza entre las partes, dificultando la posibilidad de una reactivación del diálogo bajo condiciones aceptadas por ambos, y subrayando el desafiante escenario que enfrentan los próximos intentos de construcción de paz en Colombia. Todas las declaraciones y antecedentes han sido documentados por El Espectador, fuente de referencia para este análisis.

¿Qué implica un Acuerdo Nacional propuesto por el ELN?

La propuesta del ELN de avanzar hacia un Acuerdo Nacional se sitúa en el centro del debate político colombiano. Según los comunicados y declaraciones recogidos en El Espectador, esta iniciativa busca una solución que vaya más allá de las negociaciones bilaterales tradicionales, implicando un proceso democrático y de amplia participación social para abordar las causas estructurales del conflicto. Para el ELN, la construcción de dicho acuerdo permitiría afrontar las crisis sociales y políticas que, a su juicio, alimentan la violencia y la persistencia del conflicto armado.

De concretarse, un proceso de Acuerdo Nacional supondría la inclusión de diversos sectores sociales y políticos en el diseño de soluciones de fondo para Colombia. Sin embargo, la viabilidad de esta propuesta está condicionada por el contexto actual de desconfianza y la compleja dinámica de confrontación entre el Estado y el ELN, tal como demuestran los recientes cruces de acusaciones y las interrupciones de las conversaciones de paz.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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