Agarrón en Blu Radio por video íntimo de Petro con Deicy Jiménez: "Una vida desordenada"

Nación
Tiempo de lectura: 3 min

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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-11-05 08:06:06

Mientras Morales defendió que ciudadanos tienen derecho a conocer los excesos y vida personal de un gobernante, Gómez sostuvo que la intimidad debe respetarse.

La revelación del video íntimo protagonizado por el expresidente Gustavo Petro Urrego y Deicy Jiménez no solo escaló al plano judicial, sino que provocó un encendido debate ético y conceptual entre los panelistas de Blu Radio. La discusión frontal enfrentó las posturas del director del espacio, Néstor Morales, y del colaborador Luis Ernesto Gómez, quienes debatieron sobre los límites entre la intimidad personal de un exmandatario y su responsabilidad en el ejercicio del poder.

El cruce de opiniones se desató cuando Luis Ernesto Gómez argumentó que el material audiovisual aportado recientemente no modifica el núcleo de la discusión legal: “El video que se reveló no trae nada nuevo a la discusión. Aquí el punto central al margen de la intimidad del expresidente a la que tiene todo derecho. Si el señor con sus propios recursos decide contratar a una modelo webcam, acá la discusión son los contratos”. Para el panelista, aunque la vida personal de un individuo pueda ser reprochable en el ámbito moral, la esfera íntima —incluyendo relaciones sentimentales o infidelidades— debe mantenerse al margen del escrutinio punitivo, centrando la investigación estrictamente en la existencia de un posible abuso de poder.

Frente a esta postura, Néstor Morales replicó con vehemencia que la magnitud de los hechos de la vida privada de un jefe de Estado trasciende la privacidad cuando interfiere con sus obligaciones institucionales. “Yo como ciudadano tengo derecho a saber si el expresidente Gustavo Petro tiene relaciones […] si mete droga, claro que es importante, a ver si somos capaces de quitarnos la máscara de que esto hace parte de la vida privada […] Si el señor mete droga, tomaba decisiones políticas bajo esos efectos, nosotros tenemos derecho a saber”, sentenció el periodista, cuestionando si los electores no habrían cambiado su percepción de haber conocido estos antecedentes de desorden y consumo.

La réplica de Gómez no se hizo esperar al insistir en que los señalamientos sobre la presunta toma de decisiones bajo los efectos de sustancias o la utilización de la nómina oficial para fiestas corresponden a conductas punibles y de interés general, pero insistió en salvaguardar el principio de respeto a la dignidad humana. “Todo lo que acaba de describir es abuso de poder, no de la vida privada del presidente. En eso estamos de acuerdo, lo que en mi opinión merecen todos los seres humanos en parte de su dignidad es respeto por su vida privada, con quién se acueste y si le es infiel a su esposa o no, eso es problema de él”, concluyó.

El debate radial refleja la polarización de criterios que genera el caso en la opinión pública nacional, donde convergen dos orillas: una que exige total transparencia sobre los hábitos personales de los líderes políticos al considerar que afectan su gobernabilidad, y otra que delimita la intimidad como un derecho inalienable, condicionando la investigación penal únicamente a la comprobación de delitos de corrupción y contratación irregular.

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