Esperando un cirujano desde octubre: el drama de una paciente desamparada por su EPS
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Afectada por múltiples patologías, una paciente relata cómo el sistema le niega la atención de especialistas y tratamientos vitales para su dolor.
La profunda crisis que atraviesa el sistema de salud en Colombia ha dejado de ser un debate meramente político o de cifras en el Congreso para convertirse en un drama humanitario diario que golpea directamente el bolsillo y la dignidad de los ciudadanos. El más reciente informe del Dane encendió las alarmas al revelar una preocupante realidad: el porcentaje de colombianos que acuden a su EPS cuando tienen un problema de salud cayó drásticamente, en gran medida porque los usuarios se estrellan contra barreras de acceso insostenibles, desabastecimiento y largas filas.
En medio de este panorama, el programa Bajo Sospecha, de Pulzo conoció el doloroso testimonio de Ángela Pabón, una paciente que personifica las fallas de un modelo desfinanciado donde el bienestar es esquivo.
El calvario de Ángela comenzó tras un grave incidente vial que fragmentó su cuerpo y dio origen a un cuadro clínico complejo y severamente doloroso. Su salud se ha ido deteriorando de manera progresiva con el paso del tiempo, acumulando múltiples diagnósticos que hoy amenazan su cotidianidad:
“Tuve un accidente de tránsito y a raíz de eso tuve múltiples fracturas, por lo que desencadenó en una fibromialgia, un dolor crónico. Tengo hipotiroidismo, prediabetes, depresión, ansiedad, problemas en mis piernas, discopatías, cada vez han ido aumentando y disminuyen mi capacidad para enfrentar mi vida diaria”.
Para una persona con esta carga de patologías físicas y de salud mental, el acompañamiento continuo de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) es una cuestión de supervivencia. Sin embargo, la realidad del sistema es otra.
La crisis de desabastecimiento farmacéutico y las millonarias deudas acumuladas con los gestores logísticos mantienen los mostradores vacíos en gran parte del país. Ángela denunció en Bajo Sospecha cómo las fallas en el suministro y la imposibilidad de conseguir citas con especialistas sabotean por completo sus posibilidades de mejoría:
“Entre las dificultades con las EPS es la entrega de medicamentos, que en ocasiones no los dan completos o a veces no hay y demoro muchos sin ellos. Eso produce que mis enfermedades no estén estables sino que sigan evolucionando. Las citas médicas es un problema: desde octubre estoy esperando una cita con cirujano de rodilla, se supone que deben priorizarnos con psiquiatría, psicología, se supone que debería contar con un control multidisciplinario, pero no tengo un médico tratante y cada vez están las citas más complicadas. Tratamiento no hay”.
La desprotección que relata es total. El hecho de esperar un especialista quirúrgico desde octubre del año anterior, sumado a la falta de un médico tratante que unifique su manejo multidisciplinario, deja en evidencia por qué las tutelas y quejas contra el sistema de salud siguen disparadas en Colombia, obligando a los enfermos a empeorar en casa o a costear de forma particular lo que su EPS por ley debería garantizar.
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