Lágrimas en el Hospital San Rafael: la crisis financiera que pone en jaque la salud en Antioquia
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Visitar sitioEl llanto del gerente del Hospital San Rafael de Itagüí revela una crisis que afecta a miles de vidas.
La crisis financiera que sacude al Hospital San Rafael de Itagüí salió a la luz tras una emotiva intervención de su gerente, Luis Fernando Arroyave Soto, quien no pudo contener el llanto al exponer los retos económicos que enfrenta la institución. Este hospital, especializado en ortopedia, afronta una realidad compleja: sus tratamientos dependen fundamentalmente de insumos costosos, particularmente materiales de osteosíntesis. Según el directivo, estos materiales deben importarse y pagarse en dólares, hecho que agrava significativamente la situación financiera debido a la constante devaluación de la moneda local.
Como resultado de los incrementos en los precios de importación, la institución acumula deudas millonarias con los proveedores, quienes han detenido el envío de suministros esenciales. El panorama empeora por el incumplimiento en pagos por parte de las Entidades Promotoras de Salud (EPS), entre ellas Nueva EPS, la cual, de acuerdo con cifras entregadas por Arroyave, mantiene una deuda aproximada de $8.750 millones con el hospital y no abona desde agosto del año pasado. Esta cartera impaga imposibilita que el hospital cumpla con compromisos indispensables, incluido el pago de salarios al personal médico y asistencial.
La gravedad de la situación humana es palpable. Arroyave narró escenas conmovedoras que dejan en evidencia el drama social vivido entre los empleados, como funcionarios llegando a la institución en diciembre pasado, llorando por no tener dinero para alimentar a sus familias, pagar su arriendo o incluso comprarles un regalo a sus hijos. La falta de pagos ha llevado, según el gerente, a que algunos trabajadores sufran desmayos por hambre, aún así continúan cumpliendo con sus labores.
El hospital, además, enfrenta una demanda desbordada de servicios. Su área de urgencias opera al 200% de su capacidad, obligando a que algunos pacientes sean atendidos en sillas plásticas ante la escasez de camillas. Este improvisado método ha generado críticas por parte de usuarios, quienes acusan una presunta deshumanización en la atención. Sin embargo, para el gerente la opción de cerrar las puertas a las EPS morosas no es viable, ya que estos servicios cubren también las necesidades de sus trabajadores y sus familias.
La problemática experimentada por el Hospital San Rafael no es exclusiva. Según declaraciones del gerente y en concordancia con la radiografía compartida por la Secretaría de Salud de Antioquia, la crisis golpea a la mayoría de los hospitales públicos en Colombia. Muchos trabajadores, ante la falta de garantías, se ven forzados a renunciar sin tener otra opción laboral dentro del sistema sanitario.
Casos específicos ilustran la gravedad: una paciente de 79 años permanece varios días en espera de ser remitida a otra institución, pero ningún hospital acepta recibirla porque la EPS responsable no ha cumplido con los pagos, un obstáculo que también afrontan otras clínicas en el territorio. Esto evidencia una cadena de complicaciones: desde octubre, el San Rafael no ha pagado salarios a 460 empleados, manteniendo una deuda creciente que vulnera a pacientes y trabajadores.
En un contexto más amplio, el sistema de salud de Antioquia atraviesa una de sus peores crisis financieras. Cifras de la Secretaría de Salud, citadas por El Colombiano, indican que hasta septiembre de 2025 las EPS deben a la red hospitalaria pública y privada del departamento un total de $8 billones. Dentro de este monto, $6 billones corresponden a la red privada y $2 billones a la pública. EPS intervenidas por el Gobierno Nacional, como Savia Salud, Nueva EPS y Coosalud, concentran deudas superiores a los $4,9 billones, impactando directamente a cerca de tres millones de afiliados y comprometiendo la sostenibilidad y el abastecimiento de medicamentos. La secretaria Marta Cecilia Ramírez Orrego advierte que los hospitales están agotando todas sus alternativas de sostenibilidad y atraviesan un desabastecimiento creciente, lo que pone en riesgo la atención a millones de usuarios.
¿Qué se entiende por “EPS” y cómo influye su papel en la crisis hospitalaria?
La sigla EPS significa Entidad Promotora de Salud, organizaciones responsables de afiliar usuarios al sistema, recaudar recursos y girar los pagos a los prestadores de servicios médicos en Colombia. Su operatividad es clave para que hospitales y clínicas puedan prestar atención oportuna y pagar al personal, pues dependen del flujo de recursos provenientes de estas entidades.
La relevancia de las EPS radica en que las demoras o deudas acumuladas por su parte afectan directamente a la infraestructura, calidad y continuidad de los servicios médicos. La actual crisis expuesta en el Hospital San Rafael y en la red de Antioquia confirma cómo la insolvencia de las EPS interrumpe gravemente el sistema, llevando a instituciones al borde de la parálisis y dejándolo sin la capacidad de responder a las necesidades básicas de pacientes y profesionales sanitarios.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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