Destapan cómo llegó Juliana Guerrero al Gobierno de Petro; vivió en una pensión en Bogotá
Tú navegador no es compatible para reproducir este audio
Una historia de activismo regional, amenazas que obligaron a buscar refugio en la capital y un salto vertiginoso hasta los despachos más influyentes del Estado.
El ascenso de las hermanas Guerrero en el panorama político nacional ha sido calificado por diversos sectores como meteórico. La trayectoria de Juliana Guerrero, quien llegó a ocupar espacios estratégicos dentro de la administración actual, no responde al azar; su vinculación tiene raíces profundas en el activismo regional y una serie de eventos coyunturales que la catapultaron directamente al despacho presidencial.
La relación de Juliana Guerrero con el proyecto político del presidente Gustavo Petro comenzó formalmente durante la campaña electoral de 2022. En ese periodo, tanto Juliana como su hermana, Verónica Guerrero, destacaron como líderes de las juventudes que impulsaban la candidatura en el departamento del Cesar, trabajando activamente en la consecución de votos en la región y tejiendo vínculos con figuras cercanas al círculo del mandatario, como René Hernández, posterior director de Consulta Previa.
Sin embargo, la llegada de Juliana a Bogotá no estuvo marcada por privilegios. Hace aproximadamente dos años, las hermanas Guerrero se trasladaron a la capital huyendo de amenazas de muerte en Valledupar derivadas de su militancia petrista. Su situación inicial fue precaria, llegando a instalarse en una pensión en el tradicional y complejo barrio Santa Fe. Desde allí, decidieron contactar a una persona de extrema confianza del presidente —de quien poseían el número telefónico— para implorar auxilio ante su estado de vulnerabilidad.
El puente con el alto gobierno surtió efecto. El contacto intercedió ante el presidente Petro, recordándole quiénes eran aquellas jóvenes vallenatas que habían respaldado con tanto ahínco la campaña en el Caribe. Ante el panorama de riesgo, el mandatario dio el visto bueno para brindarles apoyo a través de vinculaciones laborales. En el plano de los inicios institucionales, Juliana Guerrero obtuvo inicialmente un contrato en el Ministerio del Interior, bajo una gestión que involucró a figuras como Gabriel Rondón, mientras que su hermana Verónica fue vinculada a Colombia Compra Eficiente. Este fue el trampolín para que Juliana escalara rápidamente, pasando de la cartera ministerial a convertirse en la jefe de despacho de Armando Benedetti.
El punto culminante de su acceso a las altas esferas del poder ocurrió cuando las hermanas aseguraron tener conocimiento de una presunta trama de corrupción o “olla podrida” al interior de Colombia Compra Eficiente. Alegando la urgencia de informar directamente al jefe de Estado sobre estas irregularidades, Juliana Guerrero consiguió una cita privada en el despacho presidencial.
No obstante, a este vertiginoso ascenso le siguió un descenso igual de rápido, cerrando un ciclo de alta exposición pública y política que las llevó a recorrer los rincones más complejos del poder en un tiempo récord.
Temas Relacionados:
Recomendados en Nación
Te puede interesar
Sigue leyendo