Bombardeo en Venezuela, incluso con participación de EE. UU., no afecta cúpula del Eln

Nación
Tiempo de lectura: 7 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2026-11-05 08:53:29

Ni en Colombia ni en el país vecino los jefes del Eln han sido tocados. La operación, sobre la que el régimen guarda silencio, parece tener otros objetivos.

Las informaciones sobre el ataque a un campamento del Eln en Venezuela son tan fragmentarias como las trizas a las que quedó reducido el lugar, situado en el sector Buenavista de El Meta, municipio Pedro Camejo del estado de Apure, frente al departamento colombiano de Vichada. El silencio que guardan las autoridades venezolanas y colombianas —y las estadounidenses, después de que surgiera la versión de que se trató de un bombardeo con drones de ese país— es atronador. Por eso, surgen dudas más allá de la que hay sobre la cifra exacta de víctimas.

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El hecho de que con el paso de los días no se haya confirmado la muerte de Luz Amanda Payares, alias ‘Silvana Guerrero’, cabecilla del Frente de Guerra Nororiental del Eln, que presumiblemente se encontraba en el lugar, incrementa las versiones de que la arremetida, ejecutada, según las crecientes versiones, por Estados Unidos con drones, no consiguió su objetivo. Ese objetivo pudo haber sido señalado por el régimen venezolano para satisfacer, en apariencia, los requerimientos de Washington de combatir al grupo armado.

Entre las bajas del Eln, hasta lo que se conoce hoy, no hay un perfil significativo. Las primeras informaciones difundidas por El Nacional daban cuenta de que el hecho violento habría cobrado la vida del hijo de un comisario rural de la zona de Puerto Páez, municipio Pedro Camejo.

Venezolanos, colombianos y mexicanos

Ese diario, citando redes sociales y publicaciones de otros medios y periodistas, sostuvo que en el lugar se encontraron documentos de identidad a nombre de Jesús Javier Brugal Carrero y Juan Carlos Guerrero Márquez; y licencias de conducir venezolanas de Jesús Javier Brugal Carrero, Wilden Luis Solórzano Camacho y Gabriel Carlos Brugal, por lo que se presume que estas serían las identidades de algunos de los fallecidos.

También informó que en la morgue del barrio Luis Herrera, en San Fernando de Apure, se encontraban los cuerpos de Luis Alexander Solórzano Camacho, Juan Carlos Guerrero Martínez, Jesús Javier Bruzual Camacho, Luis Alexander Sorzano Camacho, Juan Carlos Gutiérrez, Olimar Moraima Martínez Solórzano y Nelson Magallanes. Los cuerpos estuvieron “custodiados por funcionarios fuertemente armados”, aseguró en ese momento.

Según fuentes consultadas por ese medio en la morgue, entre los fallecidos había dos venezolanos, dos colombianos y cuatro mexicanos. Si bien se desconocen sus edades, el material audiovisual filtrado sobre el ataque y los mensajes publicados por familiares de las víctimas en redes sociales coinciden en que la mayoría eran hombres jóvenes, de menos de 40 años, “y estarían vinculados con el ELN”.

La ausencia de una figura significativa entre las bajas del Eln hacen ver desproporcionado ese ataque. El hecho de que el campamento fuera un centro de acopio de estupefacientes del Eln, según información recabada por la ONG FundaRedes y testimonios de fuentes del municipio Pedro Camejo, no justificaría la dimensión de la letal e inédita acción. Salvo información que aún se desconozca, el bombardeo no parece haber conseguido un objetivo estratégico o táctico, que son los que debe perseguir semejante potencia de fuego.

La cúpula del Eln sigue intacta

Eso fue lo que ocurrió en las minas de oro del estado Bolívar, en territorio venezolano, con el bombardeo ejecutado por Estados Unidos en el que fue abatido Héctor Guerrero Flores, alias ‘Niño Guerrero’, principal cabecilla de la organización criminal transnacional Tren de Aragua. La caída de un cabecilla siempre dará mayor justificación a un bombardeo, aunque ese tipo de ataques también obedecen a la necesidad militar de, entre otros objetivos, desviar, interrumpir, retardar, desorganizar o destruir por completo el potencial militar del enemigo, sus líneas de suministro, infraestructura crítica o campamentos base.

Por lo que se conoce hasta ahora, el campamento atacado el viernes pasado en Venezuela no era una infraestructura crítica o de base del Eln, a diferencia de lo que pasó, por ejemplo, en Colombia, el 22 de octubre pasado, cuando las Fuerzas Militares lanzaron la operación Onix en zona rural de El Tambo (Cauca), un bombardeo en el que murieron 10 integrantes del frente ‘José María Becerra’ del Eln, entre ellos, quienes respondían a los alias de ‘Marcos Pacífico’ y ‘Ochenta’ o ‘Murillo’, dos comandantes del orden regional o mandos medios de esa guerrilla.

Pero ni en Colombia ni en Venezuela se ha conseguido afectar a ninguno de los objetivos de alto valor estratégico del Eln, como Eliécer Herlinto Chamorro Acosta, alias ‘Antonio García’, comandante en jefe de esa guerrilla; Israel Ramírez Pineda, alias ‘Pablo Beltrán’, segundo al mando y jefe político; Aníbal Giraldo, alias ‘Pablito’, encargado de las operaciones armadas del grupo; Rafael Sierra, alias ‘Ramiro Vargas’, miembro del COCE encargado de los asuntos internacionales; o Jaime Galvis Rivera, alias ‘Ariel’, comandante responsable de las finanzas de la organización.

En cambio, no se puede olvidar que mediante bombardeos fue como se consiguió debilitar a las Farc. Su máximo jefe, Guillermo León Sáenz, alias ‘Alfonso Cano’, fue abatido en su campamento en Morales, Cauca, en la operación Odiseo, en noviembre de 2011. Aunque sobrevivió al impacto inicial, cayó después en el despliegue terrestre de las fuerzas especiales. Un año antes había muerto Víctor Julio Suárez Rojas, alias ‘Mono Jojoy’, jefe del Bloque Oriental, por un bombardeo a su campamento en la sierra de La Macarena (Meta). Y en 2008 cayó el segundo al mando de esa guerrilla, Luis Edgar Devia, alias ‘Raúl Reyes’, en un bombardeo estratégico contra su campamento en Santa Rosa de Sucumbíos, Ecuador.

Si bien son múltiples y válidos los bombardeos que no alcanzan semejantes metas, el que ocurrió en Venezuela el viernes pasado, y que finalmente habría dejado 23 muertos y múltiples heridos, arroja serias dudas por el verdadero propósito que pudo haber tenido: ordenado por un régimen que ha acogido por años al Eln y las disidencias de las Farc, solo parece haber afectado a guerrilleros rasos y a algunos familiares y colaboradores. No deja indicios ciertos de haber buscado una afectación real, estratégica, que dañara la cúpula del Eln, que sigue intacta.

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