La pista que se conoció de los sicarios que asesinaron a empresario en la calle 85, en Bogotá

Bogotá
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-02-12 12:31:07

Se supo de un aspecto clave para determinar la ruta de huida de atacantes, quienes tenía todo "planeado", según indicó el comandante de la Policía de Bogotá.

En medio del brillo ostentoso de la calle 85, en el barrio La Cabrera de Bogotá, un empresario y su escolta cayeron asesinados en una tarde gris del 11 de febrero de 2026. Gustavo Andrés Aponte Fonnegra, el dueño de Arroz Sonora, y Luis Gabriel Gutiérrez, su fiel custodio, perdieron la vida en un violento acto que dejó una cicatriz adicional en la ciudad. 

Tras el bullicio y la confusión resultante, los detalles desgarradores comenzaron a emerger de un meticuloso plan de asesinato selectivo que se desarrolló con precisiones fractales y mortales. El martes 11 de febrero, a eso de las 3:42 p.m., Aponte y Gutiérrez fueron atacados en la calle 85 # 7-13, justo en frente de una filial del gimnasio Bodytech, un espacio cotidiano, que se convirtió en escena del crimen.

Aponte había estado en el gimnasio y estaba regresando a su automóvil, envuelto en la comodidad de su rutina. “El sicario, ‘caracterizado’ con traje y corbata, llegó dos minutos antes y esperó estratégicamente en el paso hacia el estacionamiento”, detalló el brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana, en conversaciones con Blu Radio y La FM. Este detalle revela el grado de planificación involucrado en este acto de violencia.

Así, la élite bogotana se enfrentó una vez más con la brutal realidad del sicariato en una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Para desesperación de la policía, la motocicleta Apache 200 en la que el sicario huyó, se convirtió en un rastro vital para su captura. Sin embargo, la información inicial confusa y el protocolo para el acceso a las cámaras de seguridad obstaculizaron los esfuerzos iniciales para su identificación, según informó El Tiempo.

En medio del mencionado caos, un factor de dolor adicional fue la ausencia de cualquier amenaza o advertencia previa. La esposa de Aponte, quien llegó al lugar media hora después del tiroteo, negó cualquier extorsión o mensajes amenazantes. La protección de Aponte también estaba lejos de ser inadecuada, con dos escoltas privados y no del esquema oficial de la UNP asignados al propietario de Arroz Sonora.

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