Investigan otro crimen relacionado con caso del empresario Gustavo Aponte; hay varios capturados
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La Fiscalía y la Policía suman capturas estratégicas en Bogotá, Cundinamarca y Meta para desmantelar por completo la estructura de sicarios.
Transcurrieron seis meses exactos desde aquella fatídica tarde del pasado 11 de febrero en la que un violento atentado sicarial sacudió al exclusivo sector de La Cabrera, en el norte de Bogotá, arrebatándole la vida al reconocido empresario arrocero Gustavo Andrés Aponte Fonnegra y a su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez. Lo que en su momento se perfilaba como un misterioso y desconcertante homicidio selectivo ha comenzado a desmoronarse gracias a una serie de cruces judiciales y labores de inteligencia coordinadas entre las seccionales de Bogotá y Cundinamarca de la Fiscalía General de la Nación, las cuales han permitido destapar los eslabones más oscuros de una red criminal transnacional y translocal que operaba bajo las sombras en la capital del país, según informó El Tiempo.
El avance más reciente dentro de este complejo expediente se materializó en los estrados judiciales, donde un juez de control de garantías acogió los argumentos presentados por un fiscal adscrito a la Seccional Cundinamarca y ordenó medida de aseguramiento intramural en establecimiento carcelario en contra de Onori José Yabier Mendoza Viña, un sujeto ampliamente conocido con el alias de ‘El Negro’. Al procesado le fueron imputados formalmente los delitos de homicidio y hurto calificado, ambos agravados, tras ser señalado como presunto actor intelectual y material de dinámicas criminales conexas. Sin embargo, lo verdaderamente revelador de esta captura no radica únicamente en la judicialización de alias ‘El Negro’, sino en el violento hilo conductor que los investigadores lograron trazar entre la capital y los municipios periféricos del departamento, de acuerdo con el rotativo.
Las indagaciones de la policía judicial permitieron establecer que la detención de Mendoza Viña está directamente relacionada con otro homicidio perpetrado el pasado 30 de mayo en el municipio cundinamarqués de Tibiritá. Al rascar las capas de este segundo crimen, los peritos descubrieron una conexión escalofriante: el hombre ultimado en Tibiritá no era un actor ajeno, sino una pieza fundamental dentro de la misma estructura sicarial que perpetró el atentado de febrero en Chapinero. Concretamente, el sujeto abatido en Cundinamarca habría sido el encargado de coordinar los detalles logísticos y facilitar de manera directa la huida del sicario material que disparó contra el empresario arrocero y su esquema de seguridad, cerrando un círculo vicioso de sangre y silencios que la organización intentó tejer durante meses, según el citado diario.
Este eslabón judicial se enmarca dentro de una ofensiva investigativa más amplia que también dio frutos recientemente en la ciudad de Villavicencio, donde las autoridades concretaron la captura de Leonel Enrique Llanos Paternina, alias ‘Tony’, señalado de cumplir roles determinantes como el seguimiento, la vigilancia en motocicleta y la coordinación operativa sobre la víctima. Con la consolidación de estas capturas y el cotejo de nuevas pruebas técnicas, la Fiscalía terminó por confirmar de manera oficial la más trágica y macabra de las hipótesis que se manejaban desde el inicio: el devastador ataque sicarial no estaba dirigido contra Gustavo Aponte, sino que los criminales confundieron por completo de objetivo, cobrando la vida de un inocente y desatando una cacería judicial que promete nuevas capturas en los próximos días para llevar ante la justicia a todos los responsables de este reprochable hecho de sangre.
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