El chef que cayó al infierno del Bronx: fue obligado a cocinar carne humana en Bogotá

Bogotá
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Escrito por:  Redacción Bogotá
Actualizado: 2026-02-15 23:47:21

Su historia es uno de los testimonios más estremecedores de lo que realmente ocurrió en el Bronx, un lugar donde el horror fue parte de la vida cotidiana.

Lo que ocurría dentro del Bronx de Bogotá fue considerado un mito durante varios años. Decían que eran historias exageradas y causadas por las sustancias que las personas consumían en ese lugar. Sin embargo, todo se confirmó cuando las autoridades intervinieron el sector en 2016 con un operativo en el que participaron miles de uniformados. 

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Entre los testimonios más estremecedores está el de Óscar Rosas, un chef que contó en el programa ‘Los informantes’ que recorrió el mundo trabajando en cocinas de hoteles y restaurantes, pero que terminó atrapado en uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de la capital.

Antes de caer en el consumo, Rosas tenía una vida que lo proyectaba a ser uno de los mejores chefs. Pasó por restaurantes de Estados Unidos, Brasil, Italia y Holanda, y sus padres, preocupados por su adicción, lo enviaron a estudiar a Nueva York.

Aunque lograba destacarse en las cocinas, su adicción lo perseguía. Sus empleos terminaban cuando llegaba drogado o armaba escándalos. Recorrió el mundo cocinando, pero nunca dejó las drogas.

En medio de ese ciclo, tomó una decisión que cambiaría su destino: regresar a Colombia. Quería comprar una finca en Tenjo, formar una familia y dejar las drogas, pero ese propósito duró solo una semana. Pronto buscó sustancias más fuertes y terminó en el barrio Santa Fe, específicamente, en el Bronx.

Chef contó que cocinó personas en el Bronx de Bogotá

Para seguir consumiendo, Rosas empezó a trabajar dentro del sector. Primero limpiando calles, luego vendiendo y empacando drogas. Con el tiempo, su habilidad en la cocina llamó la atención de ‘Los sayayines’, el grupo criminal que controlaba el territorio.

Ese rol, que parecía una forma de sobrevivir, lo llevó al punto más extremo de su vida. Fue encerrado en un túnel durante tres años, donde fue obligado a cocinar sin poder salir. El momento más impactante ocurrió cuando entendió el origen de la carne que debía preparar.

“Saco lo que está en la bolsa de cuero, la extiendo. Cojo el ajo, cojo la cebolla, pero miro bien la carne y era un cuerpo humano completico, sin pies, sin cabeza, sin manos, sin huesos. Miro al sayayin y el sayayin me pega con la culata. Le dije: ‘no voy a cocinar eso, eso es piel humana’, me dijo: ‘no solo lo va a cocinar, lo va a probar y se lo va a comer, o si no nos lo comemos a usted’”.

Desde ese momento, su vida transcurrió en un espacio que él mismo describió como un lugar sin salida: “Era una cañería antigua de Bogotá, lo único que cabía era la mesa, el muerto y muchos extranjeros. Era un restaurante de caníbales”.

Su escape ocurrió tras intentar quitarse la vida. Se cortó el cuello con una botella, lo que obligó a su custodio a sacarlo del túnel. “Salimos por una puerta al Parque de los Mártires y ahí me dejó botado”, dijo en el programa.

Fue trasladado a una clínica, donde logró sobrevivir, pero cuando contó su historia nadie le creyó. Con el tiempo, su testimonio fue respaldado por investigaciones que confirmaron la existencia de túneles, casas de tortura y redes de explotación dentro del Bronx.

Hoy, su vida es completamente diferente. Vive en Floridablanca (Santander) junto a su esposa. Allí creó una fundación para ayudar a personas con adicciones, buscando que nadie tenga que pasar por lo que él vivió.

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