Respiran los bogotanos: Galán calmó a ciudadanos, pese a que se aproxima el fenómeno de el niño
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El alcalde de Bogotá aseguró que a diferencia de lo que pasó en 2024, el nivel de los embalses está bien y eso es un panorama tranquilizador.
Bogotá enfrenta un escenario climático que mantiene la atención sobre sus reservas de agua. El Ideam advirtió que el fenómeno de El Niño se está fortaleciendo y elevó al 75 % la probabilidad de que alcance una intensidad que podría convertirlo en el más fuerte de los últimos 76 años.
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Sin embargo, frente a la preocupación que esto pueda causar entre los habitantes de la capital, el alcalde Carlos Fernando Galán aseguró que actualmente no existe riesgo de racionamiento de agua en la ciudad.
La tranquilidad del Distrito está relacionada, entre otros factores, con la situación actual de los embalses que abastecen a Bogotá. El sistema Chingaza, una de las principales fuentes para el suministro de la capital, se encuentra cerca del 95 % de su capacidad, un nivel que permite afrontar con mejores condiciones el periodo seco que se avecina.
Galán también destacó el comportamiento del embalse de San Rafael. Según explicó, sus niveles en septiembre de 2026 son mejores que los registrados en abril de 2024, cuando Bogotá tuvo que implementar un esquema de racionamiento debido a la reducción de las reservas de agua.
A esta situación se suman las medidas que se han adoptado durante los últimos meses para fortalecer el sistema de abastecimiento. Entre ellas están intervenciones en infraestructura y trabajos de recuperación de humedales, además del ahorro de agua por parte de los ciudadanos, un comportamiento que ha contribuido a disminuir la presión sobre las fuentes de suministro.
El panorama climático, sin embargo, mantiene las alertas encendidas. El Ideam señaló que las condiciones de El Niño llevan cuatro trimestres móviles consecutivos y que existe una probabilidad superior al 90 % de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y el primero de 2027.
Por ahora, el riesgo que más preocupa a las autoridades no estaría relacionado con el abastecimiento de agua, sino con el sistema eléctrico. Una temporada seca prolongada puede reducir la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica y aumentar la presión sobre el suministro de energía.
Así, mientras el Distrito sostiene que Bogotá cuenta actualmente con reservas suficientes para evitar un nuevo racionamiento de agua, el comportamiento del clima durante los próximos meses será determinante. La UNGRD también ha advertido que el periodo de mayor riesgo asociado con El Niño está previsto entre octubre de 2026 y abril de 2027, con posibles efectos sobre el agua, la generación de energía y otros sectores.
(Ver también: El Niño comenzó oficialmente en Colombia y dicen cuándo será su fase más fuerte: se adelantó tres meses)
Por ahora, la situación es distinta a la de 2024: los niveles de los embalses son favorables y existen medidas de preparación en marcha. Aun así, las autoridades mantienen el llamado al uso responsable del agua ante un fenómeno climático cuya intensidad todavía puede tener efectos importantes sobre el país.
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