Ataque con drones en Arauca prende las alarmas: una oficial herida y refuerzo militar urgente en la zona
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Visitar sitioDrones armados y ofensiva militar: nuevo ataque en Saravena despierta alertas en Arauca y revela cifras impactantes.
Un nuevo ataque con drones y artefactos explosivos registrados en la madrugada del jueves 12 de febrero ha puesto en jaque la seguridad del cantón militar San Jorge, situado en el municipio de Saravena, Arauca. Según reportes oficiales, este hostigamiento, atribuido al Ejército de Liberación Nacional (Eln), dejó herida a una oficial de la Fuerza Aérea Colombiana. El ataque ha elevado la alerta en toda la región, mientras la víctima recibió atención médica de forma inmediata, de acuerdo con la información compartida por fuentes militares y recogida por El Espectador.
La reacción de las Fuerzas Militares fue rápida: se desplegaron tropas adicionales y se activaron capacidades operacionales, de inteligencia y movilidad aérea a lo largo y ancho del departamento de Arauca. La Octava División del Ejército reforzó su presencia en Saravena antes de las 10 de la mañana, tomando medidas para contener la amenaza potencial de nuevos ataques dirigidos contra bases militares de la zona. La institución informó que las unidades en el departamento mantienen el estado de alerta, sin que hasta ese momento se reportaran nuevas incidencias.
El comandante general de las Fuerzas Militares, Hugo Alejandro López, confirmó el endurecimiento de la maniobra militar en busca de los responsables y con el objetivo de lograr su neutralización. Indicó, además, que este tipo de ataques, replicados simultáneamente en regiones como Fortul, corresponden a lo que calificó como “respuesta criminal” del Eln frente a las acciones militares encaminadas a debilitar su estructura y frenar el accionar ilegal del grupo. López enfatizó que las operaciones de presión no cesarán, manteniendo la ofensiva desplegada en los puntos críticos del departamento.
Las cifras compartidas por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, ante el Senado, dimensionan la magnitud del fenómeno: durante 2025 se notificaron 8.395 acciones hostiles con drones. Sin embargo, solo el 4 % de estos ataques resultó efectivo, lo que equivale a 333 impactos, según expuso el ministro. Los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca fueron los más afectados, concentrando el mayor número de incidentes, mientras la región del Catatumbo absorbió un 7 % de los casos reportados.
En cuanto a la autoría, Sánchez precisó que las principales estructuras responsables son el Eln y disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), cuyos líderes, identificados con los alias “Iván Mordisco” y “Calarcá”, están vinculados a carteles de narcotráfico. El balance es alarmante: según datos oficiales presentados ante el Senado, durante el año pasado la violencia con drones ocasionó, en promedio, una víctima cada dos días, resultando en 20 personas asesinadas y 297 heridas como consecuencia directa de estos ataques.
El uso de tecnología como los drones por parte de grupos armados representa un desafío creciente para la seguridad nacional, y las estrategias de respuesta de las Fuerzas Militares buscan anticipar y contener nuevas amenazas en un contexto de conflicto persistente. La intensificación de hostilidades en regiones vulnerables subraya la importancia de una vigilancia permanente y la coordinación efectiva entre las instituciones encargadas de la seguridad y la defensa.
¿Qué implica que los grupos armados empleen drones para ataques en Colombia?
El uso de drones por parte de organizaciones ilegales implica una transformación significativa en las dinámicas del conflicto en Colombia, pues estos dispositivos permiten realizar ataques de manera remota y con mayor dificultad para ser detectados por las autoridades. Según los datos expuestos por el ministro de Defensa, la frecuencia y el alcance de estos ataques han obligado a las Fuerzas Militares y de Policía a innovar en sus estrategias de respuesta, lo que se refleja en los actuales despliegues operativos y de inteligencia en las zonas más afectadas.
Esta realidad obliga a replantear los conceptos de seguridad dentro del contexto colombiano, especialmente en departamentos como Arauca, donde la población civil y el personal militar enfrentan riesgos constantes. El desafío tecnológico obliga a establecer nuevas formas de vigilancia y reacción, mientras continúa la presión para frenar el accionar de actores armados que han incorporado herramientas modernas a sus tácticas tradicionales de hostigamiento.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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