147 migrantes volvieron deportados de EE. UU. a Venezuela y terminaron sepultados por terremoto
Tú navegador no es compatible para reproducir este audio
Familiares y sobrevivientes del vuelo 164 de repatriados aseguran que la policía política del régimen los dejó encerrados en un hotel mientras el edificio caía.
Lo que se vendió en redes sociales como un “emotivo y humanitario” regreso a casa terminó convirtiéndose en una auténtica fosa común de hormigón, negligencia y cuerpos sepultados. El pasado miércoles, 147 ciudadanos venezolanos —120 hombres, 19 mujeres y siete niños— aterrizaron en su país natal en el vuelo 164 de deportación, directamente expulsados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) desde Texas. Llegaban con las manos vacías tras ver frustrado su sueño americano, pero jamás imaginaron que el verdadero infierno los esperaba apenas pisaran suelo caribeño.
Horas antes de que la tierra temblara en lo que ya se cataloga como la mayor catástrofe que ha golpeado a Venezuela en más de un siglo, el jefe de la misión de repatriación nacional, Melvin Maldonado, publicó con bombos y platillos un video de los recién llegados, haciendo gala del “buen trato” de la patria. Sin embargo, detrás de las cámaras, la realidad era represiva: los migrantes no fueron enviados con sus familias, sino reclutados de inmediato por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y trasladados al Hotel Santuario La Llanada, en el Estado de La Guaira, bajo el pretexto de exámenes médicos y chequeos de vacunación.
El drama estalló con toda su crudeza cuando los sismos comenzaron a sacudir las estructuras del hotel de paso. De acuerdo con desgarradores testimonios recopilados por El País de España, las autoridades y custodios de la policía política chavista cometieron una atrocidad criminal en medio del pánico generalizado.
Los padres de Anderson Daniel Salcedo Lozano, un joven de 21 años que hoy se debate entre la vida y la muerte entubado en un hospital de Caracas, revelaron la cobardía de los funcionarios del Sebin tras hablar con uno de los pocos sobrevivientes del desplome:
“Los deportados que estaban en el hotel les rogaron a gritos a los funcionarios del Sebin que les abrieran cuando comenzaron a sentirse los terremotos. No les abrieron. Los dejaron encerrados como si fueran unos ladrones, unos matones”, denunció con profundo dolor su madre, Yulis Salcedo.
Entre las ruinas del colapsado hotel, las historias de supervivencia rayan en el milagro, pero están cubiertas de trauma. Joan, un joven de 28 años que apenas dos semanas atrás trabajaba en Florida antes de ser capturado por la migra de Donald Trump, relató a través de su esposa Daniela el horror de quedar atrapado bajo toneladas de cemento.
Joan sintió el violento mareo de la tierra, gritó desesperado que se trataba de un terremoto, pero el edificio se le vino encima en segundos. Una litera amortiguó el golpe definitivo. Pasó tres horas enterrado vivo, escarbando con sus propias uñas hasta que logró ver la luz por sus propios medios. Al salir, en lugar de huir, se dedicó a remover escombros para rescatar a sus compañeros de vuelo; lamentablemente, la mayoría ya no respiraba. Hoy, el joven se encuentra en un estado de shock tan severo que ha perdido el habla.
Mientras el personal de la ONU desplegado sobre el terreno estima una cifra escalofriante que podría ascender hasta los 50.000 desaparecidos a nivel nacional, el balance oficial del Gobierno venezolano se queda notablemente corto, fijando tímidamente el número de fallecidos en 1,450.
En lo que respecta a la tragedia específica del Hotel Santuario La Llanada, el hermetismo es absoluto. Aunque los pocos sobrevivientes que han sido localizados aseguran de manera contundente que solo 12 de los 147 pasajeros del vuelo de Texas lograron salir con vida, la Gran Misión Vuelta a la Patria se ha negado rotundamente a emitir un listado oficial o confirmar el estatus de las víctimas. La publicación de Melvin Maldonado, que al principio era propaganda política, hoy está inundada de miles de comentarios de familiares desesperados que exigen saber si sus hijos, esposas y hermanos murieron bajo llave por la inoperancia del Estado.
Temas Relacionados:
Recomendados en Mundo
Te puede interesar
Sigue leyendo