
Destapan problema de salud que tiene la esposa de Nicolás Maduro; abogado hizo petición
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Durante la audiencia en Nueva York, se reveló que Cilia Flores padece una enfermedad cardíaca. Maduro luce demacrado
El ocaso del poder se hace evidente en las salas de justicia de Estados Unidos. Este jueves 26 de marzo, el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn fue el punto de partida para el traslado de Nicolás Maduro y Cilia Flores hacia su segunda comparecencia ante un tribunal de Nueva York. Lejos de la imagen desafiante de sus años en el Palacio de Miraflores, los bocetos del juzgado —donde las cámaras están prohibidas— retrataron a un Maduro visiblemente mermado: más delgado, canoso y con evidentes tics nerviosos.
Uno de los puntos más críticos de la diligencia fue la intervención de la defensa de Cilia Flores. Según reveló CNN, el abogado de la ex primera dama solicitó atención médica urgente tras diagnosticarle un prolapso de la válvula mitral. Esta condición cardíaca provoca que la sangre se filtre en sentido contrario dentro del corazón, generando mareos, fatiga y latidos irregulares.
A este padecimiento se suman reportes de lesiones en las costillas que Flores habría sufrido desde su captura el pasado 3 de enero. La defensa solicitó formalmente un ecocardiograma, subrayando que las condiciones de reclusión están haciendo mella en la salud de la mujer que alguna vez ostentó el máximo poder en Venezuela.
Por su parte, el exjefe del chavismo mostró un comportamiento errático durante la hora que duró la audiencia. Testigos presenciales indicaron que Maduro no paraba de mover las piernas, bebía agua con frecuencia y se ponía y quitaba las gafas en un bucle de ansiedad. Aunque su abogado desmintió versiones de prensa que aseguran que Maduro grita cada noche en su celda reclamando su título de presidente, fuentes cercanas indican que su único refugio es la lectura de la Biblia.
Recluido en una celda sin acceso a internet ni periódicos, Maduro solo dispone de 15 minutos telefónicos para hablar con su familia y abogados. Su actitud “desafiante” parece haber quedado en el olvido, reemplazada por una cojera persistente y una sonrisa forzada dirigida únicamente a su equipo legal.
El juez a cargo del caso fue contundente al rechazar la solicitud de desestimar los cargos. Maduro y Flores enfrentan acusaciones de conspiración para narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armamento pesado. Para complicar más el panorama, el presidente Donald Trump aseguró desde la Casa Blanca que esto es solo el principio: “Ha sido demandado por solo una fracción de las cosas que ha hecho. Otros cargos serán presentados”.
Mientras la justicia estadounidense avanza, la imagen de la pareja presidencial de Venezuela tras las rejas se convierte en el símbolo de un cambio de era que apenas comienza a escribirse en los tribunales federales de Brooklyn.
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