Brasil define rumbo (Colombia, atenta): Lula y Bolsonaro ya votaron para segunda vuelta en día clave

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Ambos candidatos llegan a la contienda presidencial con números reñidos y ambos ejercieron su derecho al voto, en una jornada que define el panorama.

Brasil elegirá este domingo 25 de octubre a su próximo presidente en una segunda vuelta marcada por la polarización política y la estrecha diferencia entre los candidatos. El mandatario Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección frente al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una contienda cuyo resultado podría redefinir las alianzas regionales y la política exterior del país.

En la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, Flavio Bolsonaro obtuvo 56,1 millones de votos, frente a los 53,9 millones de Lula, una diferencia de 2,2 millones de sufragios. Ninguno alcanzó la mayoría necesaria para ganar en primera vuelta, por lo que ambos avanzaron al balotaje.

Sin embargo, las últimas encuestas muestran una competencia cada vez más cerrada. Datafolha registró un empate del 50 % en intención de voto para cada candidato en su estudio divulgado el 22 de octubre. Por su parte, Quaest ubicó a Bolsonaro con el 45 % y a Lula con el 44 % de los sufragios totales, incluidos los votos en blanco, nulos e indecisos.

Los resultados reflejan una reducción de la ventaja que las encuestadoras atribuían al senador conservador durante las semanas anteriores. Hace dos semanas, Datafolha situaba a Bolsonaro cuatro puntos por encima de Lula, una diferencia que se redujo progresivamente hasta desaparecer en su medición más reciente.

El comportamiento de las encuestas también plantea interrogantes sobre la capacidad de los sondeos para anticipar el resultado definitivo. Antes de la primera vuelta, varias firmas proyectaban una ventaja para Lula, pero Bolsonaro terminó imponiéndose en esa jornada electoral.

Brasil y el nuevo mapa político de América Latina

Una eventual victoria de Flavio Bolsonaro supondría un avance de la derecha en una de las principales economías del continente y podría reforzar la tendencia regional hacia gobiernos conservadores.

Para Alexander Rojas, director del programa de Ciencia Política de la Universidad El Bosque, el cambio tendría implicaciones que van más allá de la política interna brasileña.

El analista considera que un giro a la derecha consolidaría una reconfiguración de la geografía política americana y acercaría a Brasil al orden hemisférico que promueve el presidente estadounidense Donald Trump.

Rojas advierte que “esta tendencia también podría plantear riesgos para la estabilidad democrática, especialmente por el avance de corrientes que algunos académicos describen como populismo autoritario. Según su análisis, estas expresiones políticas pueden debilitar la separación de poderes, los mecanismos de control institucional y el Estado de derecho, además de cuestionar el multilateralismo”.

Atlas elecciones de Brasil segunda vuelta

Una lectura similar, aunque desde una perspectiva electoral y económica, plantea Manuel Camilo González, magíster en Ciencia Política y profesor del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

Para González, la llegada de un gobierno de derecha en Brasil representaría uno de los movimientos “más importantes del actual ciclo electoral latinoamericano, debido al tamaño de su economía y a su peso geopolítico. También significaría una ruptura con la continuidad de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), que han alternado con administraciones de otras corrientes políticas”.

El profesor señala que el eventual triunfo de Bolsonaro podría fortalecer una derecha menos tradicional, con mayor influencia de sectores religiosos conservadores, posiciones más restrictivas frente a determinadas agendas sociales y una mayor exaltación del militarismo.

El segundo cambio estaría relacionado con la posición de Brasil frente a Estados Unidos. “Una administración de Bolsonaro podría estrechar los vínculos con Washington”, aunque González advierte que el país ha diversificado sus relaciones económicas durante los gobiernos del PT, especialmente con China y Europa.

Esta diversificación será relevante para determinar hasta qué punto un eventual cambio político modificaría la estrategia internacional brasileña o aumentaría su dependencia de la demanda estadounidense.

Economía, corrupción y polarización: las claves del balotaje

Aunque la economía es uno de los asuntos centrales de la campaña, los analistas consideran que el resultado también dependerá de factores políticos y sociales.

Rojas señala que una parte importante de los brasileños percibe un deterioro de la economía durante los últimos doce meses. No obstante, advierte que los indicadores macroeconómicos no siempre se traducen inmediatamente en la percepción de los ciudadanos y que el comportamiento de variables como la inflación puede moderar el descontento.

En ese escenario, los cuestionamientos relacionados con la Corte Suprema, el uso de los recursos públicos, los casos de corrupción y las relaciones internacionales podrían tener un peso significativo en la decisión de los electores.

González agrega que la polarización entre el PT y sus detractores será determinante, junto con las diferencias entre los valores conservadores y liberales. También destaca “la desigualdad, la redistribución de la riqueza y de la tierra, y las posiciones frente a los derechos de las mujeres y de las comunidades minoritarias”.

Estos factores muestran que la elección no se limita a una evaluación de la gestión económica de Lula. También enfrenta dos visiones sobre el papel del Estado, las políticas sociales y la orientación política de Brasil.

¿Qué cambiaría para Colombia?

El resultado también tendrá consecuencias para la relación entre Brasil y Colombia, especialmente en seguridad, cooperación regional y política ambiental.

En materia comercial, Rojas considera poco probable que un cambio de gobierno altere de manera sustancial los vínculos económicos entre ambos países, que han mantenido cierta continuidad a pesar de las diferencias políticas. Sin embargo, identifica posibles cambios en la coordinación diplomática y en las prioridades de seguridad.

“Una victoria de Bolsonaro podría favorecer una mayor convergencia con los gobiernos que respaldan la estrategia de seguridad de Washington y aumentar la presión regional para acelerar un cambio político en Venezuela”.

En contraste, la continuidad de Lula podría generar diferencias con las iniciativas estadounidenses de seguridad hemisférica, particularmente si Colombia mantiene un alineamiento estrecho con Washington.

González destaca otro punto de posible fricción: la deforestación. “Brasil y Colombia comparten desafíos relacionados con la protección de la Amazonía y la presencia de actividades criminales en los territorios fronterizos”.

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