Le apareció un problema gigante (de plata) a Paloma Valencia y ni el Centro Democrático podría salvarla
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La ya excandidata del Centro Democrático ahora deberá buscar, junto con el partido, cómo pagar las deudas adquiridas durante la campaña.
La primera vuelta presidencial no solo dejó consecuencias políticas para Paloma Valencia. También abrió un complejo panorama financiero para la campaña de la candidata del Centro Democrático, que, según las cuentas hechas por la Silla Vacía, terminó con una deuda cercana a los 17.000 millones de pesos incluso después de acceder a los recursos de reposición de votos que entrega el Estado.
Valencia obtuvo 1.638.893 votos en las elecciones presidenciales, resultado que la dejó fuera de la segunda vuelta. Sin embargo, más allá del impacto electoral, las cifras reportadas en el sistema Cuentas Claras permiten dimensionar otro problema: el enorme costo de la campaña frente a los recursos que recibirá por su votación.
Según los reportes oficiales, la campaña registró ingresos por aproximadamente 34.000 millones de pesos. De ese total, cerca de 32.000 millones correspondieron a créditos otorgados por Bancolombia, mientras que los 2.000 millones restantes provinieron de un préstamo realizado por el Centro Democrático.Los gastos reportados hasta el cierre del 31 de mayo ascendían a unos 32.000 millones de pesos.
El problema aparece cuando se comparan esos gastos con el dinero que recibirá por concepto de reposición de votos.
Para las elecciones presidenciales de 2026, el Consejo Nacional Electoral fijó un valor de 8.613 pesos por cada voto válido obtenido en la primera vuelta. Aplicando esa fórmula a los 1.638.893 sufragios alcanzados por Valencia, la campaña tendría derecho a recibir aproximadamente 14.115 millones de pesos.
La cifra, aunque millonaria, resulta insuficiente para cubrir el nivel de gastos reportados durante la campaña. Al descontar los recursos que llegarían por reposición de votos frente a los 32.000 millones invertidos, queda un faltante cercano a los 17.000 millones de pesos.
Esto significa que el reembolso estatal apenas alcanzaría para cubrir alrededor del 44 % de los gastos reportados.
No obstante, el desembolso tampoco es automático. La reposición de votos funciona como un mecanismo de reembolso condicionado. El Consejo Nacional Electoral debe revisar los informes financieros, verificar los soportes de cada gasto y confirmar que no se hayan superado los topes establecidos por la ley.
Solo después de ese proceso las autoridades electorales autorizan el giro de los recursos correspondientes.
La gran pregunta ahora es quién asumirá el déficit restante.
En principio, las obligaciones económicas de una campaña presidencial suelen recaer sobre los partidos que avalan a sus candidatos. En este caso, el responsable político sería el Centro Democrático. Sin embargo, expertos señalan que todo depende de los acuerdos internos que hayan sido suscritos antes del inicio de la campaña.
Hasta el momento no se conocen detalles sobre las condiciones pactadas entre Valencia y el partido para la distribución de eventuales deudas o compromisos financieros.
Lo cierto es que los números muestran un panorama difícil. Aunque la candidata logró más de 1,6 millones de votos y tendrá acceso a una importante suma de dinero público por reposición, los recursos no alcanzan para cubrir la totalidad de los gastos reportados.
De esta manera, la campaña de Paloma Valencia no solo terminó con una derrota electoral en la primera vuelta presidencial, sino también con un desafío financiero que podría prolongarse mucho después de que concluyan las elecciones.
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