Qué es el posuribismo, batacazo que se dio en elecciones con Paloma Valencia y el expresidente
Tú navegador no es compatible para reproducir este audio
La estrepitosa caída de la candidata del Centro Democrático en Antioquia frente a De la Espriella e Iván Cepeda encendió el debate sobre el fin de una era.
El remezón político de la primera vuelta de este domingo 31 de mayo dejó datos históricos que reconfiguran por completo el mapa electoral de Colombia. El hecho de que Abelardo De la Espriella tomara la delantera en la contienda presidencial con más de 10.500.000 votos, superando a Iván Cepeda, no solo fue un golpe de opinión, sino que certificó el nacimiento de un nuevo fenómeno: el “posuribismo”.
Mientras De la Espriella aseguraba su tiquete al balotaje, Paloma Valencia, la aspirante oficial del Centro Democrático, vivió una jornada de pesadilla al no poder superar siquiera la votación que había logrado en la consulta interpartidista del pasado 8 de marzo, quedando completamente marginada de la segunda vuelta.
(Vea también: “Lo emplazo a debate”: Iván Cepeda rompió el silencio tras primera vuelta y retó a De la Espriella)
El concepto del posuribismo no plantea una ruptura radical con la figura de Álvaro Uribe Vélez, sino con la idea de que su doctrina dependa exclusivamente del partido Centro Democrático o de sus herederos naturales. Tras semanas de feroces ataques entre las campañas de Valencia y De la Espriella —esta última afectada por cuestionamientos debido a la llegada de apoyos polémicos—, el abogado barranquillero logró arrebatarle las banderas al partido tradicional.
A lo largo de la campaña, De la Espriella mantuvo un discurso de respeto hacia Uribe, pero se encargó de teorizar y avisar en los medios lo que terminaría ocurriendo en las urnas:
“La doctrina uribista ya no es de Uribe, ni de Paloma, ni del Centro Democrático. Es un legado a la democracia colombiana. Es una doctrina que no tiene dueño y lo que hice yo fue acogerla y actualizarla porque en realidad le sirvió mucho a Colombia en un momento muy complejo. A nosotros no se nos va a olvidar eso nunca”, había manifestado el candidato en entrevista con Semana.
De esta forma, De la Espriella actualizó las banderas con un discurso mucho más frontal y directo, logrando que la estampida de las bases tradicionales migrara hacia su proyecto independiente sin necesidad de pasar por el filtro de la estructura partidista que administró ese legado durante años.
Las cifras del escrutinio al 100 % en el departamento de Antioquia son el reflejo más claro de este fenómeno y representan, sin duda, la derrota más estruendosa para el expresidente Uribe como gran elector.
Aunque De la Espriella barrió en la región paisa con un contundente 54,4 % (1.723.406 votos) —aportando el 15 % de su caudal nacional—, la verdadera sorpresa se vivió en el orden de los siguientes candidatos:
Iván Cepeda se quedó con el segundo lugar en el departamento con 805.652 votos (25,31 %), pisando fuerte en subregiones clave como Urabá y el Nordeste antioqueño.
Paloma Valencia fue relegada al tercer puesto en la tierra de su partido, alcanzando apenas 294.322 sufragios (9,2 %).
La tendencia de declive para la heredera del Centro Democrático fue aún más dramática en Medellín. En la capital antioqueña, De la Espriella lideró con 676.358 votos y Cepeda lo escoltó con 300.729. El golpe de gracia para el partido tradicional lo dio Sergio Fajardo, quien contra todo pronóstico se quedó con el tercer lugar en la ciudad con 105.609 votos, desplazando a Paloma Valencia a un vergonzoso cuarto puesto con 101.941 sufragios.
Con este panorama, el expresidente Uribe ve por segunda vez consecutiva perder al candidato de sus afectos en una carrera presidencial, abriendo paso a una nueva etapa donde la derecha parece haber encontrado un nuevo e independiente director de orquesta.
Temas Relacionados:
Te puede interesar
Sigue leyendo