De las promesas incumplidas de Gustavo Petro a las promesas por cumplir de Iván Cepeda

Elecciones Colombia 2026
Tiempo de lectura: 8 min
Escrito por:  Redacción Elecciones Colombia 2026
Actualizado: 2026-05-28 08:57:09

El presiente le endosa una larga lista de pendientes a su candidato, que la ha aceptado cuando admite que dará continuidad al primer mandato de izquierda.

Iván Cepeda tendría una pesada carga que lidiar si gana las elecciones. De entrada, su predecesor, Gustavo Petro, le habrá endosado una larga lista de pendientes, un hecho que el candidato del Pacto Histórico reconoce sin problemas cuando admite que su administración dará continuidad al primer mandato de izquierda que ha tenido Colombia. Eso, pese a que no ha dado a un plan de Gobierno formal. Su proyecto lo viene conociendo el país a cuentagotas a través de los discursos que les lee a sus seguidores en las plazas públicas.

(Le interesa: “En nuestro segundo gobierno…”: ¿podrá Cepeda acabar la corrupción que chispeó a Petro?)

A comienzos de abril pasado, la representante a la Cámara por el Huila Luz Pastrana analizó 214 promesas consignadas en el Plan de Desarrollo presentado por Petro en 2022. El incumplimiento, para ese momento, era del 71%, pues 152 no se habían cumplido, y de las restantes 62 había unas parcialmente cumplidas y otras cumplidas en su totalidad. En seguridad y defensa, Petro hizo 16 promesas, pero apenas cumplió cuatro, entre ellas, el ajuste salarial y reconocimiento de pensión a los uniformados.

Si bien en paz, justicia e institucionalidad concretó ocho de las 21 propuestas que hizo (como apoyo incondicional a la JEP, protección de colombianos detenidos en el exterior y fortalecimiento del Centro Nacional de Memoria Histórica y el Museo de Memoria de Colombia), dejó quizá la deuda más grande, que hasta ahora ha sido el escaso avance en la consecución de su “paz total”. Y en ese ámbito, quedará para la historia la promesa que hizo de que, si llegaba a la Casa de Nariño, acabaría con el Eln en tres meses. Tampoco ha podido someter a la justicia a los grupos multicrimen.

Paz y seguridad, reto para Petro y reto para Cepeda

Acá Cepeda tiene un doble compromiso: no solo intentar, por su espíritu continuista, llegar ahora sí a la hoy fracasada “paz total”, sino porque es también el papá de esa iniciativa, su verdadero creador. Hasta ahora, Cepeda ha dicho que avanzará en su “Acuerdo Nacional”, una salida concertada y dialogada, a la violencia, la seguridad y el narcotráfico. Esto incluye crear una mesa de diálogo que vincule a movimientos sociales, empresarios, académicos y partidos políticos.

Pero el de la seguridad no será un asunto tan fácil de resolver, como intentó mostrarlo Petro con el Eln. El Comité Internacional de la Cruz Roja acaba de informar que Colombia enfrenta su peor situación de violencia en la década: en 2025 hubo un asesinato cada 38 minutos, el desplazamiento forzado masivo creció un 85% frente al año anterior según la ONU, y el Consejo Noruego para Refugiados señala que es el segundo país del mundo con más desplazados internos.

Con todo, Cepeda insiste en la fórmula de Petro: convencido de que se puede salir del ciclo de la violencia a través del diálogo, les apuesta a las negociaciones con una política de paz que subsume la de seguridad. Recoge las propuestas de Petro en 2022: una política de seguridad humana que parte de la premisa de que la violencia tiene causas sociales y no se resuelve solo con uniformes. “Proteger la vida significa que la seguridad no es solo Fuerza Pública; es trabajo digno, ingresos justos, educación, vivienda, salud, agua potable, justicia”, dijo en Puerto Asís (Putumayo).

Su reto: demostrar que en un eventual gobierno suyo no va a ocurrir lo mismo que en el de Petro, en el que los grupos armados ilegales como el ‘Clan del Golfo’, el Eln, las disidencias de las Farc (de todo pelambre) y otros actores de la delincuencia organizada no solo crecieron, sino que se expandieron y consolidaron en múltiples regiones del país. También deberá demostrar que su propuesta sobre cultivos ilícitos, semejante a la de Petro (legalización regulada de la coca para quitarle rentas a las mafias y convertirla en insumo farmacéutico o agrícola) puede ser realidad, a sabiendas de que es una decisión que no depende solo del Ejecutivo, sino de un Congreso que la ha negado casi una decena de veces.

Quizás otra de las grandes tareas del Gobierno Petro que le quedarían por ejecutar a Cepeda es la de la lucha contra la corrupción. Cepeda ha dicho que el gran problema de Colombia es lo que llama macrocorrupción, redes criminales que capturan las instituciones estatales. La administración de Petro estuvo seriamente afectada por ese flagelo, y el candidato del Pacto Histórico propone crear un Sistema Nacional contra la Macrocorrupción con cinco pilares, que van desde fortalecer la Secretaría de Transparencia para emitir alertas tempranas hasta crear un Fondo de Reparación para las víctimas del saqueo.

A ese anunció le ha echado un poco de pimienta populista: en Cali dijo que su primera decisión como presidente será reducir los ingresos de los altos funcionarios. “Los miembros de mi gobierno vivirán como vive la mayoría del pueblo colombiano. Reduciremos, en el primer día, en el primer segundo de gobierno, el salario del presidente de la República y de los ministros y ministras”, dijo.

Según el informe de la representante Pastrana, en salud se hicieron 17 promesas, pero solo se materializaron dos: la implementación de la telemedicina y la creación de un sistema nacional de riesgos laborales adaptado a distintos oficios. Petro no cumplió esta promesa: “Revitalizaremos la investigación científica y el desarrollo tecnológico en salud”. Por el contrario, voces científicas colombianas se manifestaron indignadas por el presupuesto asignado para el Ministerio de Salud, uno de los más bajos de la historia.

Promesas de Cepeda si claridad sobre de dónde sacará recursos

Otras promesas relativas a vivienda, ambiente y servicios básicos (manifestadas en expresiones como “Se impulsará el saneamiento y masificación de la titulación [escrituración] como garantía del derecho a la vivienda”; “Se impulsarán los acueductos comunitarios articulando saberes tradicionales con asistencia científica y tecnológica” y “Democratizar el uso de energías limpias para generar capacidades nacionales”) se cumplieron de manera parcial.

En el campo económico, Cepeda tomará como plataforma de partida lo que ha Hecho el Gobierno de Petro en reforma agraria (la entrega de 700.000 hectáreas a campesinos, según datos oficiales) y apuntará, de acuerdo con lo que ha dicho, a una revolución agraria que dice que pasará de redistribuir la tierra a convertir la economía campesina en el motor del país. “El campesinado es el sujeto de las transformaciones más importantes del país para derrotar el hambre, para derrotar la pobreza”, dijo en Sincelejo.

También propone construir más de 30.000 kilómetros de vías terciarias con el fin de superar la dificultad que tienen los campesinos de comercializar sus productos por falta de infraestructura. Dice asimismo que va a garantizar agua potable en cada municipio y asegurar que el Estado compre directamente la producción en las zonas de pobreza extrema y conflicto, una apuesta que impulsaría la producción, pero enfrenta grandes retos logísticos.

Un común denominador une a todas las promesas de Cepeda y lo revelan a él como un político más, así sea de izquierda, como es Petro. Ni las propuestas más simples del candidato del Pacto Histórico ni las más complejas ofrecen claridad sobre cuáles son las metas, los indicadores, las rutas que seguirán y, lo más importante, de dónde saldrán los recursos para su financiación. Para algunos, esa es la razón por la que Cepeda no aceptó ir a ningún debate: tendría que dar explicaciones, y no las puede llevar en escritos como los que lee en sus intervenciones públicas.

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