Duras acusaciones contra Abelardo de la Espriella. La hermana de Rosa Elvira Cely reveló maltratos del abogado y desmintió su autoría en la ley de feminici

"Él sí nos trató mal": hermana de Rosa Elvira Cely prendió ventilador contra De La Espriella

Elecciones Colombia 2026
Tiempo de lectura: 5 min
Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-05-20 06:36:48

Adriana Cely aseguró en El País América que el abogado no redactó la ley de feminicidio e intentó quedarse con la indemnización de su sobrina.

El nombre de Abelardo de la Espriella, actual aspirante a la presidencia de Colombia, quedó en el centro de un fuerte escándalo que sacude su campaña y cuestiona su discurso como defensor de los derechos de las mujeres. En una explosiva entrevista para el diario El País América, Adriana Cely, hermana de Rosa Elvira Cely —la mujer cuyo brutal asesinato en el Parque Nacional de Bogotá en 2012 dio origen a la ley contra el feminicidio—, desmintió tajantemente al penalista y denunció haber sido maltratada y utilizada por él.

La controversia estalló luego de que De la Espriella, defendiéndose en la red social X de varias críticas por polémicos comportamientos con mujeres periodistas, sacara pecho por su gestión judicial asegurando: “Aquí, el único que ha defendido a las mujeres he sido yo (…) hay dos leyes que así lo demuestran, la Ley Natalia Ponce y la Ley Rosa Elvira Cely”. Al leer esto, Adriana decidió hablar y contar lo que verdaderamente ocurrió tras bambalinas.

Cely fue categórica en aclarar que el abogado barranquillero jamás aportó una sola palabra ni participó en las mesas técnicas, la redacción o el impulso parlamentario de la Ley Rosa Elvira Cely. “Jamás, jamás en la vida, ese señor tuvo nada que ver en eso”, enfatizó.

Su versión fue respaldada por Isabel Agatón, abogada que lideró la redacción de la norma, y por la exsenadora Gloria Inés Ramírez, quienes confirmaron que De la Espriella nunca asistió a reuniones ni hizo gestiones ante el Congreso para sacar adelante la ley. Según Nidia Olaya Prada, abogada de la época, mientras las activistas trabajaban a puerta cerrada, el penalista aparecía en televisión atribuyéndose el caso.

Incluso, Adriana criticó el enfoque jurídico del bufete en el proceso penal contra el asesino Javier Velasco (condenado a 48 años). Reveló que la propia jueza del caso les reprochó por qué el equipo de De la Espriella no invocó el agravante de la Ley 1257 de 2008 (asesinato de una mujer por razones de género). “Si de verdad tenía un enfoque de género, ¿por qué nunca utilizó el agravante?”, cuestionó.

El relato de Adriana expuso el comportamiento que el penalista habría tenido en la intimidad con su familia durante los seis meses que duró el juicio penal. “No me gustaba cómo trataba a mi mamá. Cuando ella, desde su dolor y conocimiento, daba su punto de vista, él la ninguneaba y la hacía sentir menos. Era irrespetuoso con ella, con la madre de la víctima”, relató.

Asimismo, la mujer aseguró que el penalista se aprovechó del impacto mediático del caso para ganar estatus estratégico para su firma, prometiendo ayudas que nunca llegaron: “Siempre ofreció muchísimas cosas para mi sobrina y mi mamá, como un seguro para la niña, pero jamás cumplió con nada (…) siempre tuve esa intuición de estar siendo utilizada”.

El quiebre definitivo de la relación ocurrió cuando el bufete intentó quedarse con la millonaria demanda civil contra el Estado por las omisiones de las autoridades en el caso. De la Espriella le envió a Adriana un contrato de representación con cláusulas que la alarmaron: no podía mostrarle el documento a ningún medio de comunicación y el dinero de la indemnización destinado a la hija de Rosa Elvira debía ingresar directamente a una cuenta del abogado.

Adriana hizo revisar el papel por otra abogada, quien le advirtió de forma contundente: “Por nada del mundo vayas a firmar nada de eso, es venderle el alma al diablo”.

Cely decidió postergar la firma debido a que debía someterse a una cirugía médica. La reacción del hoy candidato al enterarse de que no había firmado el documento en la fecha estipulada fue violenta, según su relato. “Su respuesta fue arrogante y déspota. Me llamó recién salida de cuidados intensivos y me dijo: ‘¿Usted qué va a saber de justicia?’. Fue grosero y violento, sabiendo que yo estaba en una clínica”, recordó Adriana. Al negarse a firmar, De la Espriella cumplió su amenaza de romper nexos y dejó el expediente de Rosa Elvira tirado en la recepción del edificio de la familia.

Hoy en día, Adriana se encuentra sola tras el fallecimiento de su madre y sus hermanos en los últimos años. Pese a que decidió hablar porque siente que “no tiene nada que perder”, confesó sentir pánico por las consecuencias de enfrentarse públicamente al poderoso abogado, quien incluso promociona el caso de Rosa Elvira en su web política y en su tienda virtual de ropa, café y licores para mostrarse como un “catalizador de transformación”.

“En este momento, me da terror pensar que por hablar pueda pasarme algo a mí o a mi familia, y lo hago responsable de cualquier cosa que nos llegase a pasar”, concluyó Cely en la dura denuncia que hoy sacude el tablero político del país.

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