Aviso sobre despidos para quienes no saben usar una nueva tecnología en Colombia: ley es tajante

Economía
Tiempo de lectura: 5 min
Escrito por:  Óskar Ortiz
Actualizado: 2026-11-08 11:09:49

El Código Sustantivo del Trabajo y normas vigentes establecen causales taxativas, por lo que es pertinente conocerlas en medio de la llegada de la IA.

La legislación laboral colombiana ampara a los trabajadores frente a la vertiginosa digitalización empresarial, garantizando que el desconocimiento de herramientas digitales emergentes no autoriza la terminación unilateral y justificada de un contrato de trabajo.

En Colombia, el Código Sustantivo del Trabajo y las normas vigentes establecen causales taxativas de despido que impiden calificar la falta de destrezas digitales como una falta grave imputable al dependiente.

Sin embargo, no saber utilizar una nueva tecnología no constituye, por sí solo, una justa causa de despido en Colombia, aclarando el panorama jurídico ante crecientes temores ciudadanos.

De hecho, la Ley 2466 de 2025 contempla una política pública de protección y transición laboral frente a la automatización, que incluye mecanismos de reconversión y empleabilidad.

Dicha normativa fija compromisos concretos para las compañías, además de establecer obligaciones específicas de formación en herramientas tecnológicas para los empleadores de teletrabajadores en el territorio nacional.

Por consiguiente, si una corporación decide prescindir de un empleado únicamente porque carece de destreza operativa con un programa novedoso, incurre en un despido sin justa causa legal.

Esa situación obliga al empleador a desembolsar indemnizaciones económicas sustanciales, al tiempo que abre puertas jurídicas para reclamaciones laborales sustentadas en la falta de capacitación interna previa.

La llegada de sistemas informáticos modifica profundamente el entorno productivo, demandando un esfuerzo conjunto para que el personal adquiera competencias técnicas pertinentes sin arriesgar su permanencia en la empresa.

Esta transformación se extiende a diferentes sectores económicos, modificando tareas cotidianas que anteriormente dependían exclusivamente de destrezas manuales o procesos mecánicos ejecutados durante extensas jornadas presenciales.

En finanzas, por ejemplo, el análisis de datos y la automatización están modificando los procesos operativos habituales de bancos, firmas fiduciarias y entidades aseguradoras del mercado colombiano.

En la industria manufacturera, los sistemas inteligentes están cambiando la gestión de la producción, optimizando los ciclos fabriles y exigiendo supervisiones electrónicas más precisas por parte de los operarios.

En la construcción, las metodologías como Building Information Modeling (BIM), el diseño digital y las plataformas colaborativas están exigiendo nuevas competencias a arquitectos, ingenieros y trabajadores de obra.

La rapidez de estas transformaciones técnicas desafía a los equipos directivos, superando con frecuencia los programas convencionales de aprendizaje dispuestos dentro de las empresas nacionales.

Según un estudio de HubSpot, el 82 % de las empresas colombianas utiliza IA en alguna medida, generando un entorno de alta presión formativa para la nómina dependiente.

De acuerdo con el Work Trend Index 2026 de Microsoft, el 70 % de los usuarios de IA en el país teme quedarse atrás si no incorpora rápidamente esta tecnología.

A esa inquietud generalizada se suma un estudio de Cintel que revela que el 44 % de los colombianos considera que la inteligencia artificial podría afectar su empleo en el futuro.

Frente a esa percepción, los especialistas señalan que los saberes acumulados continúan siendo el activo principal de todo profesional cuando se complementan con destrezas computacionales modernas.

“La transformación tecnológica no significa que la experiencia profesional pierda importancia, sino que debe complementarse con nuevas habilidades para responder a las exigencias del mercado laboral. En construcción, por ejemplo, un arquitecto o ingeniero puede tener más de 20 años de trayectoria, pero si desconoce las herramientas digitales con las que se desarrollan y coordinan los proyectos, tendrá dificultades para acceder a la información, trabajar de manera articulada con otros profesionales y participar en procesos que requieren estas competencias, lo que puede limitar sus oportunidades de vincularse a nuevos proyectos o asumir mayores responsabilidades”, explicó Patricio Zapata, Customer Success Manager LATAM de Graphisoft.

Según la Hoja de Ruta de Inteligencia Artificial para el Sector Constructor Colombiano, presentada por Camacol en 2026, el 98 % de las empresas analizadas considera que esta tecnología tendrá un impacto alto o transformador.

Ese mismo informe del gremio constructor advierte que apenas el 4% la ha incorporado en procesos críticos y el 31% identifica la escasez de talento especializado como una barrera.

La adopción de software no busca suprimir puestos de manera automática, sino actualizar las funciones desempeñadas por el talento humano en cada área operativa de la compañía.

“La tecnología no debería generar temor entre los trabajadores, sino motivarlos a aprender nuevas formas de desarrollar sus actividades, pues un profesional que combina su experiencia con habilidades digitales puede mejorar su desempeño, asumir nuevos retos y aportar mayor valor a su organización. Para lograrlo, es importante que las empresas comuniquen con claridad cómo estas herramientas transformarán las funciones de sus equipos y qué oportunidades de formación tendrán a su alcance, de manera que puedan reducir la resistencia al cambio y motivar a sus colaboradores a participar activamente en esa transformación”, agrega Zapata.

La legislación nacional resguarda la estabilidad jurídica del trabajador, pero adaptarse mediante capacitación continua resulta determinante para preservar la vigencia profesional en un mercado cambiante.

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