Anuncio para los amantes del pollo asado en Colombia: hay novedad grande con su precio
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Un reciente indicador reveló cómo se movió el precio del tradicional pollo asado en Colombia, detallando las ciudades con las tarifas más altas.
El plato favorito de millones de colombianos vuelve a estar en el centro de la conversación económica. De acuerdo con el más reciente reporte del Índice del Pollo Asado (IPA), el precio de este popular platillo experimentó un incremento anual del 6,93% en el último año, pasando de un promedio nacional de $39.373 a $42.102, lo que representa un encarecimiento de $2.729, según informó La República.
Sin embargo, al hacer la lupa en la dinámica mensual, el panorama muestra un respiro para los consumidores: entre junio y julio, el valor promedio cayó un 5,21%, tras ubicarse previamente en $44.417. Según explicó Gonzalo Moreno, presidente de Fenavi, esta reducción mensual obedecía a que la demanda superó temporalmente la oferta, impulsada por un mayor flujo de caja en los hogares gracias a la prima salarial y al estímulo en el consumo generado por eventos como el mundial de fútbol.
Por su parte, el analista económico Nicolás Cruz, de Corficolombiana, señaló en el citado medio que la caída mensual también respondió a una mayor disponibilidad de oferta y a una leve reducción en el costo de la materia prima, permitiendo que algunos establecimientos bajaran sus precios al público.
¿Dónde está más caro y dónde más económico?
El mapa de precios en el país deja ver marcadas diferencias entre regiones. Las ciudades que registraron el pollo asado más caro al cierre de julio fueron:
- Cartagena: $46.833
- Medellín: $45.733
- Cúcuta: $45.433 (siendo además la ciudad donde más se encareció en el último año, con un salto del 14,21%).
En la otra orilla, los bolsillos sufrieron un poco menos en ciudades como:
- Tunja: $36.333
- Cali: $39.500
- Bogotá: $40.217
Los expertos coinciden en que el principal motor del encarecimiento anual no proviene de la materia prima principal, sino de los costos asociados a la operación y los servicios. Desde el gremio avícola se destacó que el impacto superior al 28% en el costo de la mano de obra —impulsado por el incremento del salario mínimo, la reducción legal de la jornada laboral y el recargo en el pago de horas extras— ha pesado fuertemente en las finanzas de los asaderos.
A esto se suman presiones inflacionarias generales reflejadas en el IPC y alzas en insumos puntuales señalados por analistas locales, como la electricidad, el gas y los combustibles. No obstante, los analistas aclararon que el dólar ha dejado de ser una presión mayor para este sector, debido a la reciente estabilización y fortalecimiento del peso colombiano frente a la divisa estadounidense, lo que mitiga en parte el costo de insumos importados para la alimentación de aves como el maíz y la soya.
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