Alerta por desempleo entre jóvenes en Colombia: falta de experiencia frena al 53,5 % de ellos
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Se trata de un análisis que detalla el reto estructural que frena el empleo de 5 millones de jóvenes en Colombia, una población muy grande.
El acceso al mercado de trabajo en Colombia enfrenta una encrucijada estructural para las nuevas generaciones. El 53,5 % de los jóvenes colombianos identifica la falta de experiencia previa como la principal barrera para conseguir un empleo formal, lo que genera una paradoja operativa: los empleadores exigen trayectoria laboral para contratar, pero el sistema económico limita las plazas para adquirirla.
Esta realidad quedó evidenciada en el informe técnico Position paper ¿Qué sabemos, qué falta y qué sigue? Una agenda para el empleo juvenil en Colombia, elaborado por la mesa técnica del Hub Conexión Juvenil —plataforma integrada por la Fundación Corona, el Centro de Valor Público de la Universidad EAFIT y la Fundación Botnar, entre otras organizaciones— tras sistematizar 16 investigaciones desarrolladas entre 2022 y 2026.
El diagnóstico expone que cerca de cinco millones de jóvenes en el país se encuentran actualmente fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo. Esta brecha se refleja directamente en los indicadores macroeconómicos de ocupación: la tasa de desempleo juvenil en Colombia se ubica en el 15,3 %, cifra que duplica la tasa nacional desempleo (8,9 %).
Desempleo de jóvenes en Colombia y la informalidad laboral
El desafío del empleo en las juventudes no se limita a la colocación o al acceso a una vacante; la calidad de la ocupación representa otro frente crítico. Entre los jóvenes que logran vincularse laboralmente, el 56,8 % se desempeña en la informalidad, lo que restringe sus aportes al sistema de seguridad social y limita sus posibilidades de estabilidad económica a largo plazo.
(Vea también: Dura noticia para De la Espriella: indicador clave del Gobierno se subió en agosto)
Asimismo, los datos revelan severas disparidades de género y vulnerabilidad territorial:
- Brecha de género: El 71 % de los jóvenes que no estudian ni trabajan (los denominados ‘ninis’) son mujeres, evidenciando barreras adicionales de cuidado no remunerado y acceso a oportunidades.
- Población vulnerable: El 76,8 % de los jóvenes migrantes venezolanos y cerca del 70 % de las personas jóvenes con discapacidad certificada no logran ingresar a rutas de educación o empleo formal.
- Rezagos regionales: En departamentos como Guainía y Vaupés, la cobertura en educación media no alcanza el 11 %, condicionando la trayectoria laboral de los jóvenes antes de iniciar la búsqueda activa de trabajo.
Los cinco vacíos del ecosistema de empleabilidad en Colombia
El análisis del Hub Conexión Juvenil advierte sobre la necesidad de actualizar la formación de capital humano para responder a las demandas del mercado futuro y la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, la automatización y la digitalización. En ese sentido, el documento sintetiza cinco brechas prioritarias en las políticas actuales:
- Incertidumbre sobre el impacto real: Abundancia de programas de capacitación e intermediación, pero limitadas evaluaciones sobre su sostenibilidad laboral en el tiempo.
- Ausencia de salud mental: Limitada integración del bienestar emocional dentro de las rutas de inclusión productiva.
- Concentración urbana: Producción de conocimiento e iniciativas focalizadas mayoritariamente en las grandes capitales, relegando el campo y las zonas periféricas.
- Rol pasivo del sector privado: Reducida participación de las empresas como formadoras de aprendizaje y constructoras de rutas de transición.
- Desconexión con nuevas habilidades: Brechas en la preparación de las juventudes frente a la transformación tecnológica del trabajo.
(Vea también: Ibagué registra la tercera tasa de desempleo más alta de Colombia en 2026, según cifras del DANE)
Cinco prioridades para transformar la agenda de empleo juvenil
Para superar las respuestas fragmentadas, el informe plantea articular a los gobiernos, el sector privado, la academia y las organizaciones sociales en torno a cinco ejes estratégicos:
- Trayectorias integrales: Conectar orientación vocacional, formación práctica, intermediación y acompañamiento posterior a la contratación.
- Permanencia y calidad: Medir no solo la consecución del empleo, sino las condiciones de progreso, estabilidad e ingresos del trabajador.
- Soluciones territoriales: Diseñar programas adaptados a las realidades de las poblaciones rurales, migrantes y personas con discapacidad.
- Integración del bienestar: Reconocer que la toma de decisiones laborales está influida por factores de incertidumbre y confianza personal.
- Ecosistemas de articulación: Fortalecer las alianzas entre el sector público y privado para adecuar la oferta formativa a las necesidades reales del aparato productivo.
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