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Escrito por: Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-06-02 07:37:11
La multinacional Cerrejón anunció el freno total de sus actividades y la suspensión de la mayoría de sus contratos de trabajo debido a una crisis insostenible.
Un duro golpe recibió la economía del norte del país y el bolsillo de miles de familias colombianas. La multinacional Cerrejón, dueña de la operación de carbón a cielo abierto más grande de Latinoamérica, anunció de manera sorpresiva que, a partir de este lunes primero de junio, suspende temporalmente todas sus operaciones mineras, férreas y portuarias en el departamento de La Guajira.
La parálisis total de actividades es la consecuencia directa de un persistente bloqueo que inició el pasado 23 de mayo. Al cumplir más de una semana, las vías de hecho cortaron por completo el suministro de bienes esenciales para operar, incluyendo el combustible para la maquinaria pesada y el transporte del mineral hacia los buques de exportación.
La compañía informó que la gravedad de la situación constituye un evento de fuerza mayor. Por tal motivo, el impacto más doloroso de la medida recaerá de inmediato sobre su fuerza laboral: la mayoría de los contratos de trabajo de la empresa quedan suspendidos a partir de este lunes.
La empresa aclaró que únicamente se mantendrán activos los contratos del personal indispensable para realizar tareas críticas de cuidado, seguridad y mantenimiento de la infraestructura. No obstante, para garantizar la tranquilidad en la zona, Cerrejón aseguró que durante el tiempo que dure la suspensión se mantendrán vigentes las medidas sociales en el territorio y los controles ambientales obligatorios por ley.
Las directivas revelaron un dato escandaloso que refleja la vulnerabilidad logística e institucional que se vive en la región: en lo que va de este año, Cerrejón ha tenido que enfrentar cerca de 80 bloqueos que han golpeado estructuralmente su operación, ensañándose especialmente contra su línea ferroviaria.
Lo más indignante para la multinacional es que la gran mayoría de estas protestas y cierres son motivados por exigencias de las comunidades hacia el Gobierno, totalmente ajenas a la gestión o compromisos de la compañía. “La mayoría de estos bloqueos no tienen relación con nuestra operación” , enfatizó la empresa.
La parálisis no solo enciende las alarmas en el sector empresarial por la alarmante pérdida de empleos, sino que amenaza con quebrar las finanzas públicas locales por la pérdida de regalías: “Estas acciones generan impactos negativos sobre el empleo, el desarrollo regional y la estabilidad económica de La Guajira y Colombia”, advirtió con urgencia la carbonera, pidiendo la intervención inmediata de las autoridades.