Escándalo con entradas al Mundial 2026: cambian reglas y desatan furia de hinchas
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A esto se suma la falta de información clara sobre cuántos asientos están siendo destinados a estas nuevas categorías, así como los criterios para su compra.
La venta de boletas para la Copa del Mundo de 2026, organizada por la Fifa, se ha convertido en motivo de controversia entre aficionados de distintos países, luego de que salieran a la luz cambios en la forma en que se están distribuyendo y comercializando las entradas.
(Vea también: ICE lanza dura advertencia a hinchas que van al Mundial 2026: “Puede ser peligrosa”)
La situación, recogida por el diario Récord de México, ha despertado dudas sobre la transparencia del proceso y la experiencia que finalmente recibirán quienes ya compraron sus boletos.
Según la información publicada, el ente rector del fútbol mundial introdujo nuevas categorías de entradas que no estaban contempladas en las primeras fases de venta. Estas modificaciones han impactado directamente tanto el precio como la ubicación de los aficionados dentro de los estadios que albergarán el torneo.
Uno de los principales cambios es la aparición de nuevas denominaciones como “Front Category 1” y “Front Category 2”. Estas categorías corresponden a asientos ubicados en las primeras filas, es decir, en zonas consideradas de alto privilegio por su cercanía al campo de juego. Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es que estos lugares ahora se venden a precios considerablemente más altos que los que originalmente se ofrecían como los más exclusivos.
En las primeras etapas de comercialización, la Fifa había establecido un sistema de cuatro niveles, en el que la Categoría 1 representaba el nivel más alto. Muchos aficionados, basándose en los mapas de los estadios que se divulgaron en ese momento, asumieron que al adquirir este tipo de entrada tendrían acceso a los mejores sectores, principalmente en áreas centrales y cercanas a la cancha.
No obstante, con el paso de las semanas y la asignación definitiva de los asientos, varios compradores se encontraron con una realidad distinta. Personas que pagaron por boletos de Categoría 1 terminaron ubicadas en zonas menos privilegiadas, como esquinas, detrás de los arcos o en sectores más alejados del terreno de juego.
Al mismo tiempo, los espacios más cercanos habrían sido reservados para estas nuevas categorías que no estaban disponibles inicialmente.
El incremento en los precios ha sido otro de los puntos más criticados. De acuerdo con lo reportado, en algunos partidos las entradas para las primeras filas pueden llegar a costar hasta el doble de lo que anteriormente valía una boleta de Categoría 1 en una ubicación similar. Esto ha generado malestar entre quienes compraron con anticipación, al considerar que no recibieron lo que esperaban en términos de relación entre precio y ubicación.
A esto se suma la falta de información clara sobre cuántos asientos están siendo destinados a estas nuevas categorías, así como los criterios utilizados para su asignación. La ausencia de detalles concretos ha alimentado la incertidumbre entre los aficionados, especialmente en un evento de la magnitud del Mundial, donde la planificación y la confianza en el proceso de compra son fundamentales.
Frente a las críticas, la Fifa ha defendido su postura señalando que los mapas publicados durante las primeras fases eran únicamente ilustrativos y no constituían una garantía de ubicación exacta. Además, el organismo ha explicado que los ajustes en precios y categorías responden a la alta demanda que existe para el torneo, especialmente considerando que se llevará a cabo en Norteamérica, una región con gran capacidad de consumo en espectáculos deportivos.
Otro elemento clave en este debate es el papel de los paquetes de hospitalidad, que históricamente han ocupado las mejores ubicaciones dentro de los estadios.
Este tipo de experiencias, dirigidas a un público con mayor poder adquisitivo, continúan teniendo prioridad en zonas privilegiadas, lo que refuerza la percepción de que los mejores lugares no siempre están disponibles para el aficionado común.
Más allá del aumento en los precios, la discusión gira en torno a la transparencia del proceso y la confianza de los aficionados, quienes invierten importantes sumas de dinero con la expectativa de vivir una experiencia acorde a lo prometido.
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