Carros híbridos enchufables ganan terreno en Colombia; hay punto que seduce a compradores
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Los híbridos enchufables comienzan a posicionarse como la alternativa más seductora para quienes quieren dar el salto a la electrificación.
El mercado automotor colombiano atraviesa una transformación silenciosa, pero acelerada. Cada vez más compradores buscan reducir su impacto ambiental sin renunciar al confort, la potencia ni la autonomía, además gozando beneficios con no tener pico y placa, y pagar impuestos más baratos.
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En ese escenario, los carros híbridos enchufables comienzan a posicionarse como una alternativa interesante para quienes quieren dar el salto a la electrificación, pero todavía miran con cautela a los vehículos 100% eléctricos.
Las cifras respaldan esta tendencia. En enero, el registro de vehículos híbridos creció 73 % frente al mismo mes de 2025, alcanzando 5.437 unidades, un dato que confirma que la transición energética ya no es un discurso, sino una decisión de compra real en Colombia.
Un híbrido enchufable, conocido como PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicle), combina lo mejor de dos mundos: un motor de combustión tradicional y uno eléctrico alimentado por una batería de mayor capacidad, que puede recargarse conectándola a una toma doméstica o a una estación de carga.
La gran diferencia frente a otros híbridos es que estos vehículos pueden funcionar en modo 100 % eléctrico por trayectos de hasta 100 kilómetros (en promedio), una distancia más que suficiente para cubrir los desplazamientos diarios en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali. Para muchos conductores, esto se traduce en semanas enteras sin gastar una gota de gasolina.
Además, cuando la batería se agota, entra en acción el motor térmico, eliminando la ansiedad por la autonomía que todavía genera resistencia frente a los carros eléctricos puros.
¿Qué tal son los carros híbridos no enchufables?
En el otro extremo están los híbridos no enchufables o Mild Hybrid (MHEV). Estos modelos incorporan un pequeño sistema eléctrico, usualmente de 48 voltios, que asiste al motor de combustión en momentos clave como el arranque o la aceleración.
Su gran ventaja es la simplicidad: no necesitan cargador externo, ya que la batería se recarga automáticamente durante la conducción. Mejoran el consumo, reducen emisiones y ofrecen una experiencia más suave, pero no permiten rodar en modo totalmente eléctrico.
Por eso, aunque son más accesibles y prácticos, su impacto ambiental y ahorro real son menores frente a los híbridos enchufables.
¿Por qué elegir un carro híbrido no enchufable?
Elegir entre un PHEV y un MHEV depende directamente del estilo de vida del conductor. Quienes hacen trayectos urbanos diarios y cuentan con acceso a un punto de carga pueden aprovechar al máximo un híbrido enchufable, reduciendo emisiones y costos operativos de forma notable.
En cambio, para quienes hacen viajes largos frecuentes, viven fuera de grandes ciudades o no tienen cómo cargar el vehículo en casa o el trabajo, un híbrido no enchufable sigue siendo una solución eficiente y sin complicaciones.
Uno de los factores clave que explica el éxito de los híbridos es la infraestructura de carga. Aunque Colombia ha avanzado en la instalación de estaciones eléctricas, su cobertura todavía está lejos de igualar la red de gasolineras.
Los vehículos eléctricos dependen por completo de esa infraestructura, mientras que los híbridos funcionan con gasolina, disponible en cualquier punto del país. Esa combinación explica por qué muchos compradores ven en los híbridos enchufables una opción con menor riesgo, pero con una experiencia muy cercana a la movilidad eléctrica.
Así, los PHEV se consolidan como el paso intermedio perfecto: más avanzados que los híbridos ligeros, más tranquilos que los eléctricos puros y cada vez más atractivos para el conductor colombiano.
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