Contratista en EE. UU. roba secretos de Estado, al estilo Snowden

Gobierno de ese país abrió investigación contra Harold Thomas Martin III, un antiguo contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

 
Snowden
Este caso preocupa al presidente Obama / Getty

El exfuncionario podría convertirse en el nuevo Edward Snowden, con quien comparte varias características.

Tanto Snowden como Martin trabajaban para la reconocida consultora Booz Allen Hamilton, con sede en Tysons Corner (Virginia) y que presta servicios de seguridad y análisis a agencias de inteligencia y de defensa del Gobierno.

Además, los dos analistas robaron supuestamente a la NSA documentos de alto secreto que, en el caso de Snowden, fueron filtrados a la prensa en 2013 y sirvieron para desenmascarar los programas de espionaje masivo que la agencia de seguridad puso en marcha a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

De esta forma, el Gobierno del presidente de EE. UU., Barack Obama, se enfrenta a la posibilidad de que por segunda vez en tres años la NSA haya sufrido un robo de información clasificada.

“Esta es una situación que el presidente Obama toma muy en serio”, aseguró en su rueda de prensa diaria el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, quien consideró que el supuesto robo de secretos sirve para “recordar lo importante que es estar vigilantes para proteger la seguridad nacional”.

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La clave del nuevo caso se encuentra en seis documentos clasificados y producidos en 2014 por un organismo gubernamental que Martin, de 51 años, tenía en su poder, según detalló en un comunicado el Departamento de Justicia, encargado de anunciar las pesquisas.

“Esos documentos fueron producidos a través de fuentes, métodos y capacidades confidenciales del Gobierno, que son críticos para una amplia cuestión de temas de seguridad nacional. La divulgación de los documentos revelaría esas fuentes confidenciales, métodos y capacidades”, aseguró el Departamento de Justicia.

Los investigadores encontraron estos seis importantes documentos durante una inspección efectuada el 27 de agosto en el vehículo y la casa del sospechoso, en la localidad de Glen Burnie (Maryland).

Durante el registro, los agentes encontraron información clasificada en documentos impresos y también almacenada en varios dispositivos digitales, así como otro material propiedad del Gobierno que el individuo supuestamente había robado y que tiene un valor superior a los mil dólares.

Según The New York Times, que cita a agentes de seguridad e inteligencia de manera anónima, el sospechoso robó unos códigos de alto secreto desarrollados por el Ejecutivo para infiltrarse en las redes informáticas de naciones consideradas adversarias de Estados Unidos, como Rusia, China, Irán y Corea del Norte.

El individuo fue arrestado el 27 de agosto, el mismo día del registro, y acusado formalmente de robo de secretos por el Ejecutivo estadounidense en una corte del estado de Maryland dos días después.

Como ocurría con Snowden, Martin tenía autorización para acceder a información clasificada que no podía llevar de un sitio a otro a su antojo y que debía permanecer en las instalaciones habilitadas para su manejo por el Gobierno, de acuerdo con el escrito de acusación de la Fiscalía.

De ser condenado, el sospechoso se enfrenta a una pena máxima de 10 años de prisión por el robo de bienes del Estado y a otro año de cárcel por el delito tipificado como retirada no autorizada y retención de material clasificado.

El propio Snowden, actualmente asilado en Rusia, consideró “enorme” la noticia en su cuenta de oficial de Twitter.

“¿Estoy en lo correcto al leer que no han presentado cargos contra él bajo la Ley de Espionaje? Bajo este Gobierno, esa es una notable ausencia”, ironizó Snowden, quien sí fue acusado de espionaje bajo esa legislación de 1917 y que fue creada para procesar a comunistas y “enemigos” de Estados Unidos.

Un segundo robo de secretos a la NSA podría tener consecuencias devastadoras para la agencia, que se ha esforzado por ganar una mayor credibilidad en los últimos dos años y ha gastado cientos de millones de dólares en mejorar sus sistemas de seguridad para evitar una nueva filtración de secretos, como la de Snowden.

El incidente también podría llegar a repercutir en el Gobierno de Obama, que ha sufrido importantes fugas de secretos por parte de Snowden y también del portal WikiLeaks, que en 2010 difundió cerca de 250.000 documentos diplomáticos que contenían gran parte de información clasificada y secreta.

EFE

 

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