Pensé que estaba preparado para un sismo hasta que intenté armar este kit
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La idea parecía sencilla hasta que empecé a revisar qué necesitaría si durante varios días no pudiera salir de casa con normalidad.
Después de varios movimientos sísmicos que se han sentido en Colombia, me hice una pregunta bastante sencilla: si ocurriera un sismo fuerte mientras estoy en casa, ¿realmente estaría preparado?
(Vea también: Está temblando con fuerza en el Tolima: se registran dos nuevos sismos arriba de 4 grados)
Pensé que la respuesta era sí. Hasta que intenté armar un kit de emergencia para sismos.
Lo primero que descubrí es que preparar una mochila no consiste simplemente en meter una botella de agua, una linterna y algunas latas. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) tiene una lista bastante más completa y recomienda preparar suministros para varios días.
Lo primero: agua y comida
El agua fue lo primero que puse en la lista.
La guía de la UNGRD contempla agua potable y alimentos no perecederos para una reserva de al menos cinco días. También recomienda contar con recipientes para consumir alimentos y agua.
Aquí entendí algo: no se trata de comprar comida especial para emergencias. Productos no perecederos que puedan almacenarse correctamente pueden formar parte de la reserva.
Eso sí, habría que revisar periódicamente las fechas de vencimiento.
La mochila que probablemente olvidaría
Después aparecieron los elementos que fácilmente habría dejado por fuera:
- Linterna.
- Silbato.
- Radio portátil con baterías de repuesto.
- Botiquín de primeros auxilios.
- Elementos de higiene personal.
- Muda de ropa.
- Impermeable.
- Mantas o cobijas livianas.
- Bolsas plásticas.
- Tijeras, cinta adhesiva, lápiz y papel.
- Copias de documentos importantes.
- Dinero en efectivo.
- Copia de las llaves de uso frecuente.
Todos aparecen dentro de la lista de chequeo del kit de emergencias personal de la UNGRD.
También pensé en los medicamentos
Esta parte me pareció especialmente importante.
La guía recomienda incluir los medicamentos esenciales y de uso indispensable, junto con la información médica necesaria para cada integrante de la familia. También contempla copias físicas de los carnés de vacunación.
Es decir, el kit no debería ser exactamente igual para todas las personas.
Si en una familia alguien necesita un medicamento de manera habitual, ese elemento cambia completamente la prioridad de la mochila.
¿Y las mascotas?
Si hay animales en casa, tampoco deberían quedar por fuera del plan.
La preparación de una emergencia debe contemplarlos, tanto en los elementos necesarios como en la ruta de evacuación y el punto de encuentro familiar. La UNGRD también recomienda incluir a las mascotas dentro de la planificación de emergencias.
El kit no es lo único:
Aquí estuvo mi principal descubrimiento. Puedo tener la mochila perfectamente armada y aun así estar mal preparado.
La UNGRD recomienda identificar zonas seguras, establecer un punto de encuentro familiar, participar en simulacros y conocer las rutas de evacuación. También aconseja asegurar muebles y objetos que puedan caer durante un sismo.
Durante el movimiento, la recomendación oficial es agacharse, cubrirse y sujetarse.
Por eso, mi conclusión después de organizar el kit fue bastante sencilla: prepararse para un sismo no consiste en tener una mochila llena de cosas.
Consiste en saber dónde está esa mochila, mantenerla actualizada y, sobre todo, tener claro qué hacer antes, durante y después de un movimiento.
Mi lista para revisar el kit
Antes de guardar la mochila, dejaría esta lista a mano:
- Agua potable.
- Alimentos no perecederos.
- Linterna y baterías.
- Radio.
- Silbato.
- Botiquín.
- Medicamentos esenciales.
- Documentos y contactos importantes.
- Ropa y cobija.
- Elementos de higiene.
- Dinero en efectivo.
- Llaves.
- Elementos para niños o mascotas, si aplica.
Y pondría una fecha para revisar nuevamente el contenido, porque un kit guardado durante años puede terminar con baterías descargadas, alimentos vencidos o documentos desactualizados.
La preparación, finalmente, no empieza cuando tiembla: empieza mucho antes.
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