El milagro de la ciencia: Vall d’Hebron realiza el primer trasplante de cara con donante tras eutanasia
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Visitar sitioPrimer trasplante parcial de cara entre una donante que recibió eutanasia: así lo logró Vall d’Hebron
Un equipo compuesto por más de cien especialistas del Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, España, realizó el primer trasplante parcial de cara del mundo en el que la donante había autorizado recibir la eutanasia. El procedimiento, de extraordinaria complejidad, involucró a profesionales de diversas áreas como Cirugía Plástica y Microcirugía Reconstructiva, Trasplante, Anestesiología, Inmunología, Laboratorios, Psiquiatría, Psicología Clínica, Rehabilitación, Unidad de Cuidados Intensivos y Anatomía Patológica, según un comunicado oficial del centro hospitalario. Solo existen 54 intervenciones de este tipo en el mundo; Vall d’Hebron, uno de los cerca de veinte institutos con capacidad para ejecutar esta operación, ha completado tres.
El hospital explicó que para este caso específico, la donante había autorizado en vida la cesión tanto de órganos como de tejidos, incluyendo el rostro. Al respecto, la Dra. Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes de Vall d’Hebron, destacó la magnitud de esta acción, subrayando el nivel de altruismo y madurez demostrado por la persona donante, quien decidió priorizar el bienestar de un desconocido como parte de sus últimas voluntades.
Respecto a la paciente receptora, la institución informó que era candidata a un trasplante tipo I, necesario para sustituir la parte central del rostro, como consecuencia de una necrosis —muerte de tejido— causada por una infección bacteriana. Este procedimiento simbolizó una oportunidad de restaurar tanto la funcionalidad como la apariencia, aspectos esenciales para la calidad de vida.
En la selección de donante y receptor, se exigió que ambos fueran del mismo sexo y grupo sanguíneo, además de tener similitud en las dimensiones de la cabeza. Adicionalmente, los equipos de psiquiatría, psicología y trabajo social analizaron la idoneidad del receptor, considerando factores como la adaptación, afrontamiento, expectativas y compromiso con el tratamiento, más allá de los meros criterios médicos, según explicaron la Dra. Sara Guila Fidel y la Dra. María Sonsoles Cepeda.
El proceso incluyó la realización de una tomografía axial computarizada (TAC) tanto en la donante como en la receptora. Posteriormente, la Unidad de Tecnologías 3D del hospital, junto con ingenieras especializadas, creó modelos digitales tridimensionales a partir de imágenes médicas. Según Laura Escot, ingeniera biomédica, este método facilitó la comprensión de la cirugía y sirvió de referencia tangible para los cirujanos durante toda la intervención. Además, se fabricó una máscara de silicona semirrígida y se diseñaron guías de corte óseo personalizadas, en colaboración con la empresa IXOM, para lograr un ajuste preciso entre donante y receptora.
La operación, que puede extenderse entre quince y veinticuatro horas, buscó reconectar todas las estructuras faciales, aspirando a devolver las funciones vitales y la expresión al rostro. La recuperación de la paciente fue notablemente rápida: permaneció hospitalizada solo un mes, un periodo menor en comparación con los trasplantes previos realizados en el mismo hospital, en los cuales las estancias se extendieron a dos y tres meses.
El postoperatorio exige rehabilitación intensiva porque, inicialmente, el rostro permanece hipotónico (sin movimiento debido a la ausencia de conexiones nerviosas activas). Como describió la Dra. Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, la estimulación del nuevo rostro se realiza mediante ejercicios visuales y táctiles para acelerar la reinervación y facilitar el retorno de la movilidad y la percepción visual propia.
¿Cuáles son los criterios médicos y éticos para autorizar un trasplante de cara?
Esta pregunta adquiere relevancia ante la naturaleza pionera y delicada de los trasplantes faciales, donde la intervención impacta en la identidad y la funcionalidad del individuo. El proceso de selección no solo contempla el estado clínico, sino también la estabilidad psicológica, las expectativas realistas y la disposición a cumplir de forma estricta las pautas de tratamiento postoperatorio, necesarias para evitar el rechazo del injerto y maximizar la integración física y emocional del paciente.
Los comités médicos reúnen a expertos multidisciplinarios para elaborar un perfil completo del receptor, examinando tanto su estado orgánico como su entorno social y psicológico. Este abordaje integral pretende anticipar posibles complicaciones y ofrecer soporte en la compleja adaptación que implica recibir un nuevo rostro, evidenciando así la importancia de una evaluación ética y médica rigurosa para garantizar el éxito de este tipo de trasplantes.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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