Tras 30 años de espera, Los Katíos reabre: biodiversidad, historia y esperanza para Colombia y el mundo

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Los Katíos reabre tras décadas cerrados: conoce el papel clave del parque en la biodiversidad de América.

El Parque Nacional Natural Los Katíos, un enclave de biodiversidad y memoria histórica, está a punto de reabrir sus puertas después de un extenso periodo de clausura. Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) hace más de dos décadas, Los Katíos representa un triunfo en la conservación de áreas naturales que han resistido presiones extractivas y conflictos históricos sobre sus tierras. Enclavado en una superficie de 52.000 hectáreas que atraviesan los municipios de Riosucio, Unguía y Turbo, su historia refleja episodios de despojo indígena, explotación esclavista y saqueo por parte de compañías extranjeras.

A partir del impulso gubernamental de los años 60, durante la presidencia de Alberto Lleras Camargo, se instauró el Sistema de Parques Nacionales, dando pie a un proceso de protección medioambiental que incluyó la colaboración compleja pero efectiva entre pueblos originarios y comunidades negras. Así nació, en 1973, el décimo Parque Nacional declarado en Colombia, expandiéndose a casi 78.000 hectáreas. Este territorio resguarda una porción representativa de la extraordinaria diversidad biológica del país: siete de los 23 biomas registrados en Colombia, 182 especies de mamíferos (incluido el jaguar), 105 especies de reptiles, 412 de aves, 42 de peces y 669 especies botánicas, según las cifras referenciadas por Parques Nacionales.

El reconocimiento de Los Katíos por parte de la Unesco en 1994 se debió, en parte, a su papel crucial en el denominado Gran Intercambio Americano. Este fenómeno, ocurrido hace nueve millones de años, fue vital para el tránsito de especies entre los continentes, posicionando al parque como un puente biológico fundamental. El corredor biológico mesoamericano, que va desde Bélice hasta la frontera colombo-panameña, depende en gran medida de territorios como Los Katíos y el Darién para garantizar el paso de especies y la conservación del 10% de la biodiversidad global.

No obstante, la entrada al parque permaneció cerrada desde 1996 por razones de seguridad y conservación, hasta que a raíz de la celebración de su quincuagésimo aniversario en 2023, el Gobierno Nacional, junto expertos y comunidades, diseñó un Plan de Ordenamiento Ecoturístico. Este plan busca armonizar la protección ambiental con el desarrollo económico de los pueblos circundantes, garantizando que el turismo no represente una amenaza, sino una oportunidad sostenible para la región.

Sitios emblemáticos como el Salto El Tendal, el Mirador de la Popa y el sendero de las Ciénagas de Tumaradó han sido identificados, con participación comunitaria, como zonas aptas para actividades ecoturísticas controladas, orientadas por guías locales y respetuosas del entorno. Líderes comunitarios y profesionales de Parques Nacionales destacan la importancia de la capacitación y la organización para que la economía del ecoturismo beneficie directamente a las comunidades, hasta ahora dependientes en su mayoría de la pesca. Tras dos años de concertación, la apertura definitiva de Los Katíos está proyectada para el primer semestre de 2026, momento en que podría convertirse en el parque nacional número 28 con enfoque ecoturístico en el país.

Visitar estos parques nacionales, donde las reglas son estrictas para asegurar la preservación de los recursos, se considera un privilegio. Un ejemplo de ello: cerca de 1,5 millones de personas participan anualmente en las actividades permitidas en estas áreas, demostrando que la conservación, el turismo responsable y el desarrollo local sí pueden confluir en un mismo espacio natural.

¿Por qué es relevante la figura del corredor biológico mesoamericano en la conservación de Los Katíos?

El corredor biológico mesoamericano es un concepto clave para entender la importancia de Los Katíos, de acuerdo con la información presentada. Este corredor se refiere a una franja de territorios protegidos y conectados entre sí, desde Bélice hasta la frontera colombo-panameña, que permite el desplazamiento de especies animales y vegetales, asegurando la supervivencia de la biodiversidad en la región. Su relevancia radica en mantener áreas continuas y libres de actividades humanas nocivas, permitiendo el flujo genético y la adaptación de las especies ante cambios ambientales.

En el caso puntual de Los Katíos, formar parte de este corredor implica que su conservación es esencial no solo para la biodiversidad local, sino también para procesos ecológicos a escala continental. El flujo de especies a través del Darién y Los Katíos facilita la preservación de linajes evolutivos y la resiliencia de ecosistemas enteros, consolidando a este parque como elemento fundamental dentro de la estrategia de conservación internacional mencionada en el artículo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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